El “sucre ” sin espinazo

El “sucre” sin espinazo
Por Jorge V. Ordenes L.
Los ocho países que dicen que conforman la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), sobre todo los que se reunieron el otro día en Cochabamba, anunciaron que habían acordado la creación de una moneda común que llamarían “sucre”… como reviviendo la moneda de Ecuador que fue suplantada por el dólar de EEUU y que, por donde se mire y sobre todo desde el punto de vista técnico, no vale la pena reemplazar con ninguna moneda creada para consumo político de los movimientos sociales que son base de sufragio de los mandatarios actuales de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Y digo “sin espinazo” porque fuera de ser innecesario por lo costoso, moroso y socio-políticamente tramposo, el “sucre” no pasa ninguna prueba de la teoría monetaria que justifique su creación, ni mucho menos. Y si tiene “espinazo“ político por definición no ha de durar mucho sobre todo en países necesitados de otras cosas.
Si vamos a buscar justificativo para el “sucre” quizá podamos identificar la inquina que los reunidos en Cochabamba vienen cultivando contra EEUU, en este caso contra el dólar como unidad de pago internacional cuando, para empezar, como ejemplo, y para no recurrir al lenguaje técnico económico, yo quisiera ver, cuando dizque llegue el auge (hipotético) del “sucre”, la faz de Hugo Chávez, Presidente Constitucional de Venezuela, en momento en que empiece a recibir pago en “sucres” por el petróleo que exporta a EEUU (a razón de un millón de dólares por minuto). Sería un espectáculo digno de los programas televisivos donde el Mandatario aparece personalmente.
Pero ¿qué haría la Venezuela de hoy con tanto “sucre”? ¿Creerán algunos venezolanos que los países del euro y otros del mundo incluyendo Brasil y México aceptarían pago en “sucres” por sus exportaciones a Venezuela? Y en el supuesto de que lo aceptasen ¿podrían éstos pagar dizque en “sucres” por sus importaciones de China, EEUU, Europa, etc.? ¿Y por qué exportadores bolivianos o de cualquier otro país de la ALBA tendrían que recibir pago en “sucres” cuando lo que importan tienen que pagarlo mayormente en dólares porque así lo exige el que exporta? Y el que vende a éste también exige dólares y no otra cosa porque el que lo abastece, que puede ser boliviano, nicaragüense, ecuatoriano o venezolano, también exige dólares porque la historia de pagos internacionales se ha confeccionado con dólares y el que no lo entienda así tiene la obligación de consultar a los que entienden.
Si la crisis financiera internacional de los últimos dos años todavía tiene al dólar como unidad de reserva; y si ni siquiera el Derecho Especial de Giro (DEG) del Fondo Monetario, creado en 1969 como unidad de reserva cuyo valor sigue siendo calculado en base a una cesta de monedas fuertes, ha desplazado al dólar ¿qué puede hacer un “sucre”?
La verdad es que es difícil escapar de la historia de los últimos sesenta años en que EEUU, por su poder comercializador de productos con valor agregado (no solamente de materias prima como Bolivia, Ecuador y Venezuela), e importador de, y exportador a, todos los países del mundo en función a su relativamente avanzada industrialización y alta productividad por habitante (este año solamente superada por Suiza) es que el dólar sigue constituyendo una unidad de reserva y de intercambio internacional que ni siquiera el euro busca destronar. Además a nadie del planeta en este momento, sobre todo a los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), otros países asiáticos, la zona del euro, ni a Bolivia que tiene miles de millones de dólares en reservas, conviene socavar el valor del dólar porque todos perderían en términos reales. Y esto deberían saberlo los genios que buscan el nacimiento del “sucre”.
Ahora, si económicamente no vale la pena escapar del dólar como moneda de reserva y transacción ¿por qué vale la pena políticamente? ¿No se trata de una moralidad política cuestionable como lo fuera dizque la construcción de un gasoducto de Venezuela a Argentina, el hipotético Banco del Sur, el taladro inservible que recibió YPFB, entre otros)?
Si sólo el cuatro por ciento del comercio internacional boliviano se realiza con los países de la ALBA ¿qué motiva al Órgano Ejecutivo favorecer la creación de un “sucre”? Ni siquiera Cuba adoptó el rublo de la antigua URSS, poderosa como era, como moneda nacional ¿por qué? Porque reinó el trueque de azúcar por petróleo y otras cosas, y porque la URSS en esa época también prefería dólares.
Además el tal “sucre” no puede tener convertibilidad con otras monedas importantes porque los paisitos que lo buscan crear carecen del ñeque económico internacional; del producto interno bruto; de la industrialización; del orden legal de garantías civiles y comerciales; de la protección de la empresa privada; de una empresa estatal diversificada, creciente y bien llevada; y menos de un orden político limpio y respetado que constituirían un posible “espinazo”. Entonces ¿a qué tanta apología de una imposibilidad?

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