El respeto se gana

El respeto se gana
Por Jorge V. Ordenes L.
El respeto se gana y ¡por favor! no se pide ni menos se suplica… como lo hacen a menudo las altas autoridades del Gobierno de Bolivia. Al respecto urge recalcar que para ganarse el respeto de la mayoría de la gente, los líderes políticos deberían ponderar qué busca y quiere esa gente, y cómo se la puede satisfacer y hasta complacer y en qué medida, sopesando lo que también busca y quiere otra gente de dentro y fuera del país ya que Bolivia está hecha de las acciones, logros y fracasos de los ciudadanos del país donde éstos se encuentren.

Manejar competentemente este entrevero de fuerzas debería seguir llamándose política (hoy inexistente). Manejarlas bien con respecto a los que están fuera de Bolivia y no son bolivianos se llama diplomacia (hoy anémica). Así, tanto en política como en diplomacia este “Gobierno” se aplaza y nunca dejará de aplazarse porque está entumecido y hasta enceguecido con sus propios errores contumaces o sea desquicios que se repiten en la forma más grotesca e inexplicable. Sólo un electorado resignado o sea confiado hasta el sufrimiento, y ocupado en pervivir, está visto que se muestra dispuesto a soportar semejante avalancha de desatinos; aunque todo tiene su límite porque el descontento está creciendo. Hoy los pandinos seguidos por la población de la Media Luna, mañana El Alto y algo más, como la depuración del padrón electoral, y se acabó la aventura de “los busca respeto” pese al apoyo adicional que reciben de algunos empresarios pesados de varios puntos cardinales del país, metamórficos como el camaleón, y de Hugo Chávez.

Pedir que alguien respete el grotesco aumento del cultivo de la coca desde 2006 hasta la fecha, y demandar que se trata de algo sagrado, atávico y hasta lúdico es inexplicable por lo erróneo, costoso, bochornoso e ¡inverosímil! El cultivo de coca excedentaria es pernicioso y punto, en el Chapare, Yungas o donde sea; y el que lo vea de otra manera es un arribista de corto plazo apurado en hacer fortuna hoy porque el mañana para él no existe, ni Bolivia tampoco. No se puede ocultar el sol con un dedo. Es sabido que la producción de cocaína en Bolivia está proliferando y no parece haber fuerza que la detenga. El país no tiene los recursos ni menos la habilidad, hoy mayormente exiliada, de coordinar el trabajo internacionalmente de modo que el flagelo sea menos costoso en términos, entre otras cosas, del descendiente respeto que por Bolivia y sus autoridades muestra la comunidad internacional. Y ésta no va a cambiar. El que tiene que cambiar es el Gobierno de Su Excelencia (S.E.) y su política anti cocal. Bolivia es débil, el orgullo de S.E. es elevado. Pero entre debilidad y altura estamos en un brete. Es necesario el justo medio para comenzar un descenso de la falta de respeto por Bolivia y sus autoridades. Sólo cuando se agote la falta de respeto ante, por ejemplo, el pasaporte boliviano es posible que, con el tiempo, se consiga algo de respeto. Antes imposible. Tan claro como eso.

Los grupos más pensantes que una vez formaron parte comprometida del MAS, y que fueron apartados a ponchazos de las agrupaciones de gobierno, más “los blandos” que todavía están en sitiales de poder, se van dando cuenta de que las cosas no pueden seguir así porque no fueron concebidas así; y que las consecuencias de los actuales descalabros habrán de presentar problemas graves de difícil solución que de comenzar a resolverse hoy, tardarían de diez a veinte años en desandar lo mal andado por este Gobierno poblado de individuos “busca respeto” donde no lo hay ni habrá. Sólo la corrupción está ahogando toda posibilidad de respeto, ni hablar de la ausencia de tino jurídico, institucional y político con posibilidades de futuro. Señores, ya lo dijo Confucio: “Gobernar significa rectificar”.

A esto hay que añadir la total falta de tino en acusar a agencias de inteligencia extranjeras de fraguar aun más la inoperancia de YPFB cuando todos sabemos que el Gobierno de Bolivia, el que sea, nunca ha sido ni será un buen empresario ni mucho menos. Desconocer la sociología boliviana al punto de querer reescribirla, o querer transmutar la pícara idiosincrasia del boliviano producto de una educación y hasta formación históricamente mediocres, es ignorar imperdonablemente la necesidad de ayuda externa que precisamos para administrar competentemente las cosas y desde luego instituciones como YPFB.

¿Usted cree, señor Presidente, que a decretazo limpio usted va a ganarse el respeto de alguien incluyendo gobiernos y gente extrajera? ¿Usted cree que con desplantes de oratoria mal organizada por sus asesores usted está respetando a su audiencia? ¿Disminuirá así la falta de respeto que por usted y su “órgano ejecutivo” siente cada vez menos gente? A propósito ¿no le parece que la palabra “órgano” tiene demasiadas acepciones castellanas para que refiera lo que hasta hace poco conocimos como Poder de Estado? Respetos guardan respetos o si no perdemos todos, más los figurones. WWW.JVORDENES.WORDPRESS.COM

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