Déjenlo debatir

Déjenlo debatir
Por Jorge V. Ordenes L.
Recordamos cuando el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa invitó al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a debatir y éste le hizo decir que no debatía con personas de menor rango, etc., lo que no deja de ser una manera directa de decir que no quería exponer la sapiencia de Vargas Llosa a la suya, lo que causó hilaridad sobre todo internacionalmente.

Desde hace rato que varias personalidades han querido debatir cuestiones locales, nacionales e internacionales latentes, pertinentes y urgentes con autoridades como Chávez de Venezuela y Evo Morales de Bolivia, e incluso con el Vicepresidente, entre otros, pero éstos, por lo general a través de terceros, han ido respondiendo negativamente por una sencilla razón articulada mayormente por sus asesores, ministros, allegados y algunos simpatizantes, y es que éstos (que realmente mandan) hasta la fecha han conducido las cosas políticas, incluyendo sus rechazos del debate público, por donde menos se expongan a lo que ellos llaman la posición reaccionaria, neoliberal, capitalista, oligarca, incluyendo la social demócrata y la independiente.

Estos asesores y panegiristas insisten en que el voto “democrático” se mantendrá favorable a la forma dúctil de socialismo de ellos (y sobre todo a ellos) en la medida en que se impida oficialmente la expresión de cualquier oposición que cuestione lo que están haciendo y sobre todo cómo y con quién lo hacen, o sea en la medida en que se silencie a la oposición lo que, entre otras cosas, viene a ser completamente antidemocrático y dictatorial por donde se lo mire… entendiendo por democracia la libertad de expresión tal como la define el derecho internacional y no tanto, por ejemplo, en lo muy debatible de Su Excelencia y su postulado célebre de que las leyes se hacen por abogados de acuerdo a lo que él hable o dicte.

Y precisamente lo que él habla, insiste y a veces hace (como estatizar las cajas de salud en Bolivia y hacer juicios estrafalarios al Prefecto de Pando y dizque a la Prefecto de Chuquisaca), de acuerdo al derecho de gentes y desde hace siglos, debería debatirse o, mejor dicho, deberían dejar sus asesores que S.E. debata. ¿La razón? o una razón es que su sueldo y el sueldo de todos los que lo colaboran en Bolivia se financian con el dinero de todos los bolivianos ¿o no es así señores duros del ÓE? Lo que no deja de ser razón para responder a un llamado de debate público sobre todo de candidatos y ciudadanos oficialmente enrolados en el ejercicio electoral del 6 de diciembre.

Recientemente en Bolivia varios candidatos a la presidencia han sugerido a Su Excelencia (S.E.) debatir públicamente la realidad del país y desde luego lo que ha hecho, lo que hace y lo que piensa hacer el Órgano Ejecutivo (ÓE). La respuesta ha sido que la autoridad no debate, seguramente porque no necesita debatir para ganar elecciones a como dé lugar lo que quizá sea cierto, pero es que no se trata de que sea cierto o no sino de que la convicción socialista-estatista de S.E. sea articulada por éste y sólo por éste como la ha ido articulando en aglomeraciones, manifestaciones y reuniones nacionales e internacionales de modo que todos sepamos a qué atenernos (también a como dé lugar) en cuanto al zigzagueante y hasta cambiante discurso de su S.E. y sus representantes dependiendo de la audiencia que tengan delante. Todos queremos estar delante para ver en qué quedamos. ¿Es mucho pedir?

Insistir en no debatir en el caso del Estado Multinacional que preside S.E. es perder la oportunidad de oro de esclarecer lo que muy rápidamente saldría al tapete como, entre otros, los hechos vergonzosos de Pando y la detención arbitraria e ilegal de su Prefecto ahora candidato a la vicepresidencia; los salarios de los militares desde la llegada al poder de S.E.; el incremento del cultivo de cocales y el resultante aumento del narcotráfico; el matonismo y hasta terrorismo político; YPFB, su anemia productiva y la ubre de corruptelas al punto de que el Banco Central ha anunciado públicamente que no largará un centavo de los mil millones de dólares destinados por decretazo hasta que no se le presente un proyecto, me imagino que fiscalizable, de dónde y cómo YPFB gastará el dinero y seguramente en qué plazos lo devolverá. Sólo un debate público con S.E. esclarecería, creo, los bemoles de semejante cometido con dinero del erario nacional o sea de todos nosotros.

Insisto, impedir que S.E. debata públicamente es menoscabar la condición de candidato que hasta diciembre tiene el Señor Presidente. Los que invitan a debatir son también candidatos o sea que tienen igual rango porque rango de presidente en este momento no pueden tener. Y también es menoscabar la condición de mayor autoridad de S.E. que sabe lo que está aconteciendo porque pedirle que sepa lo que ha acontecido, como por ejemplo que España no es república y por qué, quizá sea pedir demasiado. Pero es presidente de todos los bolivianos y como tal se merece respeto en cualquier debate.

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