Manada de decretos

Manada de decretos
Por Jorge V. Ordenes L.
Desde el 6 de diciembre venimos escuchando que Su excelencia (S.E.) y el Órgano Ejecutivo (ÓE) [lo de “órgano” sigue molestando a mucha gente] preparan “cien decretos” para dizque intentar forzar la Constitución espuria de Oruro en la Bolivia de 2010, como si un cacofónico y vergonzoso anuncio así no comprobase que el Estado plurinacional está dictatoríamente acaudillado por gente que ha tenido un éxito sin precedentes en anular la democracia y , entre otras arbitrariedades por no decir ilegalidades, adueñarse del Congreso Nacional que hasta hace poco servía de oposición política por lo menos en cierta medida. Ni hablar del desahuciado Poder Judicial que con decreto o sin decreto seguramente pasará al harén de instituciones controladas por el grupo de Gobierno y sus seguidores… que hasta la fecha esperan que las promesas todavía se cumplan.

Y ¿dónde queda el rol de la jurisprudencia que debe regir en toda sociedad civilizada que se respete o por lo menos haga la pantomima de respetar los derechos de las personas por igual y en todo el territorio del Estado plurinacional? La jurisprudencia en todo esto, particularmente después de que el S.E. en su momento enunciase públicamente que lo que él dijese… los abogados bolivianos deberían convertirlo ¡en ley! (me imagino que redactándolo primero y corrigiendo las faltas de ortografía y sintaxis después), queda como amanuense y, ante esta realidad, yo diría que mejor que se adiestre en taquigrafía y/o redacción veloz porque de lo contrario le va a ser difícil poner en papel lo que deba redactarse como futura ¡ley!

Ha de ser toda una experiencia e incluso espectáculo que seguramente tendrá varias pistas con sus bufones, flautistas, acróbatas, prestidigitares y hasta caricaturistas porque para interpretar de varias maneras lo que diga la autoridad de turno no se precisa ser genio ni haberse educado en escuela fiscal sobre todo ahora que S.E. y el Ó.E. se dedican a ver la forma, por lo visto con dinero de todos nosotros, de copar gobernaciones departamentales, alcaldías y todo despacho que contenga autoridad sobre el prójimo. Pero qué es un Decreto y qué es un Decreto ley.

Me dicen que en jurisprudencia, cuando ésta se respeta, un Decreto debería ser un acto administrativo emanado habitualmente del Poder Ejecutivo, que generalmente posea un contenido normativo reglamentario por lo que su rango es jerárquicamente inferior a las leyes. Por esto de que el Decreto es inferior a las leyes existe el Decreto Ley. Por éste se entiende la norma con rango de ley emanada del Poder Ejecutivo sin que necesariamente medie intervención o autorización previa de un Congreso o Parlamento. ¿Querrá decir esto que S.E. está hablando de preparar cien Decretos Ley? A lo mejor, pero…

¿Dónde queda el rol de los relativamente pocos senadores y diputados de la maltrecha oposición que quiérase o no ganaron sus curules con “todas las de la ley” en las elecciones del 6 de diciembre? Algunos de nosotros creemos que estos elegidos y su función quedan en el hiato de la frustración de tener que soportar en el Senado, en la Cámara de Diputados, en los corredores y hasta en la Plaza Murillo las peroratas, distorsiones y hasta improperios que ojalá no den por el suelo con la salud de los gallardos opositores cuyo voto no alcanzará para detener ni mucho menos la manada y hasta horda de decretos ley y otras cosas que ya exhiben polvareda en el horizonte de 2010. Con sólo presenciar la reciente toma de tierras en Santa Cruz se siente que “el río hace ruido” con “piedras” que todavía S.E. puede hacer que se desplacen de una manera menos montonera e injusta.

En esto de la tenencia y saneamiento de tierras S.E. puede hacer que se revisen los títulos de propiedad que ostentan todos los propietarios del país de modo que los que estén en orden, hayan pagado por la tierra y los impuestos de ley, se excluyan de todo litigio y desde luego de toda toma arbitraria. S.E. no necesita que sus adeptos ganen las elecciones departamentales y municipales. Su caza de votos haciendo invadir tierras ahora en diciembre de 2009 es innecesaria. Ya ganó usted, señor, lo nacional, lo parlamentario y lo judicial, ¿para qué más poder temporal si tiene prácticamente todo? ¿Por qué no irse por el lado legal para poner menos desorden en la cuestión de tierras? Urge calmar las aguas del país porque éstas pueden con el tiempo hacer zozobrar e incluso ahogar a adeptos y detractores. Y el Ó.E. pasará a la historia como el que inició o quiso iniciar algo nacional que no llegó más allá de lo que llegó el MNR en 1952.

Otra cosa, los ímpetus románticos de la UNASUR no son compartidos por la mayoría de los bolivianos ni menos la mayoría de los suramericanos porque no los entienden y porque son lejanos, ajenos y desorbitados. Lo de la Revolución de 1952 para usted debió haber sido una academia. ¿Será? La gente del país busca menos intranquilidad e incertidumbre en momentos en que usted, S.E., y su familia, también las necesitan.

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