Cuando el socialismos sirve

Cuando el socialismo sirve
por Jorge V. Ordenes L.
Escribir sobre socialismo desde el punto de vista boliviano, que en estos momentos sufre los embates de un socialismo que por todos los medios busca dominar a bolivianos incluyendo a los que estamos en desacuerdo con él, no es fácil. Por supuesto que hay socialismos y socialismos. No es lo mismo el nacional socialismo de los nazis que la social democracia de los alemanes, escandinavos o españoles y ahora estadounidenses, y otros, del siglo XXI. Tampoco es igual el socialismo laborista de los ingleses que el socialismo del primer ministro, Gordon Brown, y su ministro de finanzas, Alister Darling, que con la idea de nacionalizar bancos ingleses en forma parcial, dependiendo de la insolvencia de cada banco, han dado en el blanco internacional al punto que desde el secretario del Tesoro de EEUU, Henry M. Paulson Jr., hasta sus camaradas europeos incluyendo los casi siempre ufanos alemanes y franceses han reconocido el acierto del plan inglés de rescate del sistema capitalista en ruinas. Se trata pues de un momento histórico en que el socialismo meditado y medido se ha hecho indispensable. La idea inglesa ha enriquecido el socialismo al otorgarle la distinción de extraer al capitalismo del brete en que lo metieron los magnates del sistema sobre todo en EEUU.

Una distinción de monta bajo todo punto de vista, incluyendo el del presidente de EEUU Ronald Reagan que en 1981 proclamaba que el Estado no era la solución sino el problema, es que veintiocho ocho años más tarde el Estado es más que solución ¡es salvación! Los desenfrenos reaganistas, impulsores renovados del neoliberalismo económico, de las desregulaciones, de la globalización anárquica, de las simplezas teóricas del Consenso de Washington, y hasta de los desaciertos de la administración de George W. Bush, comprobaron la falacia de la creencia y hasta afirmación doctrinaria de que los mercados tenían todas las soluciones. Del escocés Adam Smith parece que leyeron y se identificaron con los postulados de La riqueza de las naciones, pero por lo visto ni siquiera hojearon la Teoría de los sentimientos morales (1759) del mismo autor.

Por otro lado yo creo que se debe aceptar la importancia económica de EEUU en el mundo de hoy. Esto porque no todo se mide por las subidas y descensos de la bolsa de valores ni por las corruptelas de grandes bancos de inversión, sino por las contribuciones al pensamiento económico que hacen ciudadanos de ese país como el profesor y columnista, Paul Krugman, que acaba de ganar el Premio Nobel de Economía (ya había ganado el Asturias en 2004). Basta leer su El gran engaño para darnos cuenta cuán bien y cuánto predijo la crisis financiera de las últimas semanas, y cuánto criticó las políticas de G.W. Bush en su columna periodística.

Y si traemos a cuento la recuperación económica de EEUU luego de la crisis de 1929; la de Europa occidental después de la segunda guerra mundial que se benefició de los cuarenta mil millones gubernamentales del Plan Marshall; y de las diez recesiones que ha sufrido la economía de EEUU desde 1940, en todas veremos la acción del Gobierno central como importante componente de las soluciones. O sea que recurrir a medidas socialistas premeditadas no es nada nuevo. Lo cuestionable es hacer de una parte socialista un todo que sin la ayuda de la liberad civil, de expresión, inversión, movimiento, etc., ningún socialismo ha sobrevivido ni habrá de sobrevivir. Mezclarlo con un capitalismo regulado y si es posible más honesto que deshonesto y menos componendero, es la fórmula.

Leí hace unos días que algunos socialistas a la antigua sobre todo europeos decían que la crisis financiera de las últimas semanas equivalía en lo económico a lo que dizque en geopolítica significó la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, lo que me parece una comparación desacertada porque de la caída del Muro de Berlín el sistema soviético nunca se recuperó; en tanto que de la reciente caída estrepitosa, costosa y sin precedentes del sistema capitalista, éste se recupera con la ayuda de fórmulas socialistas que bien deberían ser modelo para los neosocialistas suramericanos y sobre todo para los que en este momento se hallan en el Poder Ejecutivo (PE) de Bolivia.

De esta crisis financiera mundial y de los ímpetus gubernamentales de solución, el PE de Bolivia podía sacar valiosas conclusiones. Una de ellas debería ser que el capitalismo puro o casi puro lo mismo que el socialismo a como dé lugar no pueden vivir uno sin el otro; y que los políticos y los metidos a políticos bolivianos deben aprender del resto del mundo que con la experiencia de siglos de costo y dolor maneja los hilos de ambos sistemas con poco menos que recomendable habilidad porque los resultados, una vez más, se van viendo positivos para desconsuelo de los socialistas doctrinarios que no se cansan de perder batallas. Para qué perder cuando lo que se debe hacer es imitar a los que saben que cuando el socialismo sirve ¡vale!. jvordenes.wordpress.com

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