El secreto bancario

El secreto bancario
Por Jorge V. Ordenes L.
El Poder Ejecutivo de Bolivia persigue una medida edificante (esperemos que sea una legislación) respecto al secreto bancario (esperemos que judicialmente) que dicho sea de paso se viene cuestionando cada vez más en otros países aunque la cruzada no es fácil. Si resulta, en última instancia lo que más se necesitarán en Suramérica son cárceles de gruesa capacidad lo que no es motivo de orgullo, aunque sí es motivo enaltecedor que el secreto bancario se limite.
El secreto bancario por supuesto que protege la confidencialidad de los depósitos y transacciones idóneas aunque por desgracia también oculta las fabulosas transacciones turbias y depósitos de recursos mal habidos y, peor, de recursos que provienen de ilegalidades de todo tamaño y grosor, como el trillado hurto de fondos públicos por desfalco de impuestos que se descubre una y otra vez sobre todo en lo que se ha venido a llamar en el mundo “la proliferación de los paraísos fiscales” la mayoría de los cuales están controlados por mafias lo que de una forma u otra se encubre y hasta se emula como prueba de presteza, destreza e incluso machismo lúdico de pesados bemoles culturales que también abarcan Bolivia. A propósito, en ésta se prohíben los casinos pero se casiniza el peguismo político que todos sabemos es semillero de la mini corrupción que nutre la corrupción de responsables de mayor rango que deben tener cuestas de banco, entre otras.
También está el inmenso y doloso lavado de dineros del narcotráfico, del tráfico de armas y de prostitución, y de otros tráficos, de contrabandos, de sobornos, etc., en buena medida sujetos a la interpretación popular donde la monumental cleptomanía y la estafa hace decir, por ejemplo al dramaturgo satírico irlandés, George Bernard Shaw, en el Prefacio de su Mayor Bárbara (1905), que “los defectos de un ladrón son las cualidades del financista” lo que en Bolivia, y en otras partes, ha sido probado más de una vez. Aunque financista o no, según el novelista argelino-francés Alberto Camus (Anotaciones 1935-1942):“El inocente no tiene nada que explicar”, lo que también se ha visto en Bolivia hasta el punto de que justos han ido incluso a la cárcel por esa falta de legislación competente y nítida en torno a los depósitos bancarios y sus complejidades.
Ahora, el secreto bancario en el mundo no es cuestión sencilla porque ese inocente depositario por lo general paga por el vergonzoso culpable que a menudo e incluso en nuestros días se ha visto protegido por leyes que en algunos casos han llegado a lo inverosímil. “En realidad es la cara odiosa de la globalización, nuevo dogma de la libre empresa con su retahíla de desempleo, exclusión y corrupción, en otra palabras, todo los ingredientes que gangrenan la vida política…” que pone en peligro las viejas y las nuevas democracias, comenta la revista Rebelión del 24 de julio.
Al respecto y por ejemplo la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que alberga mayormente a países industriales, no hace mucho propuso que esos países limitasen legalmente el secreto bancario a lo que el Gobierno actual de EEUU se opuso. Por fortuna y no hace mucho, el flamante presidente del Banco Mundial, el estadounidense Robert Zoellick, decía públicamente que las cuentas cubiertas por el secreto bancario contribuían a la financiación de grupos terroristas y que ahora la propuesta de la OCDE tenía mérito, lo que para nosotros los que estamos siguiendo este espinoso asunto no necesariamente significa erradicar las cuentas de los Pinochet del mundo que según hemos visto depositan millones presuntamente mal habidos en bancos de EEUU, lo que no deja de ser una ignominia. Menos mal que en reciente visita a Chile el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson dijo que su país y el país suramericano estaban listos para llegar a un acuerdo impositivo en el futuro, “especialmente si el ingreso de Chile a la OCDE incluye condiciones que flexibilicen algunas de sus leyes de secreto bancario”. Lo que significa que el país del norte está favoreciendo limitaciones en el secreto bancario por doquier porque por ese “por doquier” se temen actos terroristas. ¿Será que el Gobierno de Bolivia ha oído el mensaje? Pero EEUU no es el único país que ha solapado y/o dilatado por mucho tiempo esto del secreto bancario.
Ahí está nada menos que Uruguay cuyo actual ministro de economía, Danilo Astoni, hace unos días decía públicamente en nombre del Gobierno socialista de Tabaré Vázquez que el secreto bancario no se levantaba, “salvo cuando lo pida la justicia”; lo que no deja de ser esperanzador en un país donde los depósitos bancarios de gente del exterior desde hace rato que lo han convertido en un centro de banca internacional. Si alguien necesita una ley enfática de reducción del secreto bancario es precisamente Uruguay. Si Suiza, el emporio de los depósitos cuestionables, está ahora abriéndose a la investigación de cuentas ¿por qué no otros países entre los que puede estar Bolivia? http://www.eforobolivia.org

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