El socialimo de Argentina

El socialismo de Argentina
por Jorge V. Ordenes L.
El crecimiento de la economía argentina desde 2003 ha sido el mayor de Iberoamérica alcanzando una cifra promedio anual mayor al ocho por ciento lo que no deja de ser un guarismo respetable y también comparable con los buenos tiempos de los llamados “tigres asiáticos”como Singapur y Corea del Sur. Para un país de 39 millones de habitantes y un ingreso per cápita anual de alrededor de 10.500 dólares no está mal. Anoop Singh, director del Fondo Monetario, acaba de decir que la economía del país crecerá del siete al ocho por ciento en 2007, lo que tampoco está mal. Por eso seguramente el proclamado socialismo de Argentina continúa enfatizando el crecimiento económico.

Pero lo que debe aplaudirse menos e incluso rechiflarse es la distribución del ingreso de ese crecimiento que registra una asimetría significante y, a la larga, perniciosa puesto que se está acumulando en unos cuantos bolsillos en detrimento de la mayoría de la población. Lo que sorprende es que esa asimetría de impacto social y político negativo esté vacilantemente combatida por el Gobierno peronista que siempre ha proclamado dedicación al que tiene menos. La proclama histórica de ayudar al “descamisado”se esfuma.

De acuerdo al New York Times y a otras fuentes, a mediados de los 1970, el diez por ciento de la población de mayor ingreso percibía doce veces más que el diez por ciento de la población más pobre del país. En 1995 esa brecha registró una diferencia de 18 veces más; y en 2002, cuando la crisis se agudizó con la desdolarización; la pérdida de millones de ahorros de la población; el aumento del valor de la deuda externa; la contracción de la economía en once por ciento en 2003; y el descrédito de las autoridades de entonces; esa brecha creció hasta alcanzar de nada menos que 43 veces más. Una diferencia sin precedentes a favor de los ricos y nuevo ricos.

Lo peor es que la tal brecha ha disminuido muy poco desde entonces. Ahí está el problema que debería ser inherente a un gobierno de centro derecha más que a un gobierno peronista-socialista democráticamente electo. O sea que las villas miserias van en aumento en tanto que los locales exclusivos para gente pudiente a la manera de Nueva York y Londres, solo para miembros que pagan dólar tras dólar para ingresar a ellos, en sectores urbanos de la Capital Federal como San Telmo, Belgrano, Villa Crespo, Palermo Hollywood, La Recoleta, y otros, han proliferado de tal manera que bien reflejan, entre otras cosas, la mala distribución del ingreso que viene registrándose en todo el país incluyendo seguramente la provincia de Santa Cruz de donde proviene el presidente Néstor Kichner.

Excelente que Argentina hoy se destaque enarbolando justicia ante las contorsiones judiciales de los casos de comprobados autores de crímenes contra los derechos humanos perpetrados durante las dictaduras militares; excelente que también se destaque por los vinos de Mendoza y la ya famosa y venidera Feria de Febrero que congrega a enólogos, conocedores, chefs y público internacional; por el Festival de Cosquín; por la leche de La Paila; por el notable tenis de David Nalbandian; o por la película El aura del malogrado pero no menos notable director Argentino Fabián Bielasky, que hace unos días se estrenó con éxito en Manhattan; entre otros hechos destacados que continúan caracterizando una sociedad pujante y merecedora de mayor empleo e, insisto, mejor distribución del ingreso.

Pero no tan excelente ni mucho menos es el rimbombante, y en su momento aplaudido, “crédito para inquilinos” promovido por el Gobierno y lanzado el primero de octubre de este año, que buscó balancear en cierta medida (muy poca) el desequilibrio que refiero en base a un préstamo bancario que el inquilino se comprometía a pagar con el dinero del alquiler de modo que en algún momento llegase a ser propietario de la vivienda. Un problema surgió casi inmediatamente y es que los precios de los inmuebles subieron, y los bancos se vieron obligados a exigir mayores garantías que la inmensa mayoría de los inquilinos no poseen. Según el diario Clarín, un banco comercial fuerte recibió en octubre y noviembre un total de 11.000 consultas de las cuales ¡trece están en trámite! Y hasta ahora se aprobaron solamente siete créditos lo que quiere decir que la iniciativa, como política de equilibrio, es un fracaso.

El presidente Kichner dejará el poder el 10 de diciembre de 2007 y no parece que buscará la reelección ante el asombro de muchos. Entre ahora y entonces él está decidido a reorganizar el peronismo de centro izquierda con el propósito de renovar la forma de hacer política en Argentina. A esto hay que añadir la promoción de su esposa, la senadora Cristina Kichner, como candidata a la presidencia del país. El proyecto “Cristina 2007” es serio.

Así, está claro que los vectores económicos que han permitido el desface en el ingreso habrán de perdurar unos años más en detrimento de la mayoría del pueblo argentino. Una lástima.

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