Carlos Coello Vila, un boliviano notable

noviembre 8, 2014

Carlos Coello Vila, un boliviano notable

Por Jorge V. Ordenes L.

Me acaba de llegar la noticia de que Carlos ha muerto en Cochabamba después de una penosa enfermedad. ¡Qué pérdida para la lexicografía y cultura de Bolivia, para Sonia su esposa, sus hijos, nietos y para los que teníamos la suerte de conocerlo!… porque Carlos era afable, solidario, crítico cauteloso y elegante, virtuoso en su trabajo editorial y literario plasmado por años en la revista literaria Signo, en su reconocido labor lexicográfica recopilada en parte y por años en la revista Lexi-lexe y otros trabajos que están detallados en Wikipedia. Carlos sobre todo sabía escuchar antes de responder o comentar. Sabía tanto del idioma castellano ibérico y del entrevero histórico con el castellano de América y sobre todo el de Bolivia que era un deleite escucharlo opinar y hasta exponer con entusiasmo y cadencia citando a autor tras autor, los trabajos y pertinencia de cada uno, aludiendo su propia labor con palabras castellano-americanas, sobre todo bolivianas plasmadas en buena medida en su notable Diccionario ejemplificado e ilustrado de bolivianismos que estudia el origen de los bolivianismos e indigenismos del castellano y su uso en la literatura, periodismo, el habla del discurso y en la jerga popular. Lo hizo en Alemania bajo el auspicio del “Proyecto Augsburgo” que ocupo a Carlos varios meses y en repetidas ocasiones. Recuerdo que cuando el escritor español Xavier Marías ingresó a la Real Academia Española en Madrid, Carlos y yo estábamos en la galería de invitados a la que, hacia finales del acto, se acercó Marías agradeciendo… y frente a Carlos dijo: “Maestro, amable usted de acudir”, a lo que Carlos respondió: “la amabilidad es suya, felicitaciones maestro de prosa”. Varios miraron. Carlos Coello era poco menos que consuetudinario de las dependencias de la Real Academia por lo que era conocido y considerado por el Director y por varios dependientes. En Bolivia y fiel a su oficio, Carlos en su momento me pidió que le presentase autores de la entonces “Media Luna” en Santa Cruz para conversar sobre palabras y giros léxicos orientales de Bolivia, su posible origen, significado, uso, etc. Según Carlos se trató de una sesión amena informativa y compleja ya que comprobaba una vez más la importancia del estudio formal de las letras, la lingüística, la historia de todos los grupos hablantes del país donde el castellano no hace más que enriquecerse.  ¡Se fue un titán del quehacer erudito!


Cada vez más encerrados

febrero 22, 2014

Cada vez más encerrados

Por Jorge V. Ordenes L.

Su Excelencia y sus colaboradores nacionales e internacionales, tanto “originarios” como otros, se están dando cuenta de que la ideología socialista de connotaciones comunistas no está teniendo acogida, ni menos cabida, en la realidad actual de Bolivia pese a las sonrisas y aplausos de “originarios”, de europeos, chilenos de izquierda, no alineados, y una parte de las representaciones allegadas a la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¿Por qué? 

Porque la política siempre ha sido el arte de lo posible… lo que lógicamente se aprende estudiando lo políticamente imposible. Y porque la gente del Gobierno y sus entusiastas y a menudo desaforados seguidores han carecido del sentido de ubicación económico-política. Es decir, tenían una idea de dónde querían llegar con su ideología de izquierda, pero nunca supieron ¡dónde estaban! Y si uno no sabe dónde está difícilmente llegará a donde va. Dicho de otra manera, a los nueve meses de mandato nuestros gobernantes confeccionaron una actitud de empellones y codazos, pero les está costando llegar al acto, a los actos mejor dicho, de modo que éstos tengan continuidad y sostenibilidad políticas. Una actitud sin acto es como una preñez sin parto lo que, como problema, tiene un costo inmenso que a la larga tendremos que pagar todos y por generaciones. Tal como el costo de la inoperancia de los gobiernos anteriores se puede medir cada vez mejor por la baraja de errores que nuestros gobernantes están cometiendo y, peor, sin la menor voluntad de elaborar un registro de erratas que obliguen a evitar la repetición de esos errores. ¡Qué desgracia! 

Insisto, por no estudiar lo políticamente imposible de la época actual los gobernantes socavan e incluso ignoran que la mitad de los bolivianos estamos lejos de convertirnos en seguidores de consignas reivindicadoras, del indio y en general del pobre en Bolivia, que se basen en un populismo socialista  cada vez más documentado. Basta leer el “Anteproyecto de ley de la educación boliviana Avelino Siñani y Elizardo Pérez” para ilustrar lo que digo. Se trata de un anteproyecto de un populismo socialista desenfrenado e inaceptable que contiene contradicciones que reflejan inapetencia intelectual. Por otro lado ya hemos vivido populismos afines luego de la revolución de 1952 donde el usufructo del voto de “originarios” y pobres sólo condujo a reivindicaciones emotivas sin ningún resultado significante de reducción de la pobreza. Al contrario, resultó en más pobreza. El Alto de La Paz es la prueba. La migración es otra.

Venezuela está viviendo ahora la secuela de su propio “9 de abril”, con más dinero, claro, y me imagino que deberíamos desearle buena suerte aunque pronostico que la oposición a Hugo Chávez impedirá que ese barco llegue a buen puerto. Cuba hace casi medio siglo que anquilosó su propio “9 de abril” al punto de obligar a la gente a vivir ¿mucho mejor que antes de 1959 en cuanto a la pluralidad política y sobre todo en cuanto a la libertad de reunión, expresión y movimiento? La verdad es que Bolivia debió haber sido modelo de ambos, y no ambos modelo de Bolivia lo que refleja la pereza  ideológica de los bolivianos que gobiernan. El boato que se practica con los gobernantes de estos países refleja falta de personalidad política… y de respeto a los próceres de la Independencia de Bolivia.   

Ahora ¿qué está encerrando y limitando cada vez más la posibilidad de una reducción de metidas de pata?  Ya lo dije, la inhabilidad de ubicación con respecto a la realidad actual. Y ¿cómo se ubica uno con criterio socio-político ante esa realidad? Primero, reconociendo gallardamente que el pretencioso socialismo de un buen número de “originarios“ mayormente de Occidente, incluyendo su Excelencia, jamás podrá hacer de “locomotora” socio-económica de Bolivia tan bien como las “locomotoras” estatal y privada. La realidad actual de una Bolivia vociferante y autonómica es que sólo la existente moreteada empresa privada, incluyendo las compañías petroleras que cumplen la ley, más la empresa privada que se pueda invitar y conformar; además de las empresas estatales que se lleguen a concretar sin jaleos de “nacionalizaLa Razónciones”, podrán comenzar a sacar el país adelante. Y todos lo sabemos.

Para evitar un encierre político cada vez más asfixiante por parte de su propia hueste, su Excelencia y allegados deberían sentar cabeza y explicar numérica y cronológicamente que el país no está para seguir jugando con la Constitución y las leyes; que es obvio que medio país quiere autonomías y que éstas, organizadas idóneamente (nada fácil), podrán beneficiar también a Occidente, etc. Ahora, para evitar el encierre ideológico (y sicológico) que sólo llevaría a la guerra civil, es necesario reconocer que el corto plazo es casi todo en política, economía, etc. Y que el poco corto plazo que queda para emprender correcciones necesitará el concurso de todos los bolivianos, incluyendo la mayoría que puebla la estridente, por no decir carnavalesca, Asamblea Constituyente. 

En Bolivia: La Razón, 23 de septiembre de 2006; Correo del Sur, 25 de septiembre de 2006; La Palabra, 25 de septiembre de 2006; Los Tiempos, 26 de septiembre de 2006; El Nuevo Día, 28 de septiembre de 2006. Leer el resto de esta entrada »


Idomeneo en capilla

febrero 18, 2014

Idomeneo en capilla

Por Jorge V. Ordenes L.

“Idomeneo, rey de Creta o Ilia e Idamante”es una consagrada opera seria en tres actos compuesta en 1780-1781 por el celebérrimo compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. Desde 1786 ha sido puesta en escena docenas de veces con mucho éxito no solamente por la belleza de la música y el canto sino por su contenido crítico de todo dogma religioso que en la historia de la humanidad haya instado a la guerra. Se trata de una temática de tanta relevancia hoy como en el siglo XVIII. De allí su importancia como mensaje imperecedero. Insisto, el mundo entero que se respete artísticamente ha puesto Idomeneo en escena a través de las épocas excepto ahora que, dizque por temor a la posible represalia musulmana, la Opera de Berlín, Alemania, ha decidido retirarla de la cartelera de otoño lo que para muchos significa un atropello a la libertad de expresión y hasta una cobardía. De acuerdo a la prensa internacional, la Primer Ministro del país, Angela Merkel, habría dicho que la cancelación constituía una “autocensura nacida del temor”. Y que el ministro del Interior, Wolfgan Schauble, dijo que retirar la obra “era una locura.” Todo esto porque el director de la Opera, Hans Neuenfeld, se aprestaba a poner en escena una versión de Idomeneo en la que las cabezas de Jesús, Buda, Mahoma y Poseidón aparecen decapitadas en escena.

 Y qué. No sería la primera vez que figuras sagradas han sido evocadas estético-trágicamente. Sin ir muy lejos, Salvador Dalí pintó a su manera el Cristo crucificado, también la sagrada cena. Jorge Luis Borges escribió el cuento “El evangelio según Marcos” en el que hace una interpretación pampeana de la crucifixión de Cristo. “Jesús Cristo Superestrella” fue una producción musical que tuvo mucho éxito hace unas décadas. El otro día en Roma, Italia, la cantante y bailarina Madona utilizó la crucifixión como un recurso de escena en la que ella aparecía como el ente crucificado. Hubo algunas críticas pero nada más. Hay muchas instancias en que el arte se afianza en lo religioso para expresarse. Otra cosa hubiera sido que la Opera de Berlín se aprestara a ofrecer el Idomeneo de las decapitaciones en un país musulmán como por ejemplo Turquía. Entonces la oposición quizá hubiese sido comprensible dada la susceptibilidad religiosa de muchos musulmanes, pero nunca justificable. Menos si se hubiese recurrido a la violencia por una cuestión que con el tiempo tendrá que respetarse en todos los rincones del planeta. Me refiero a la libertad de expresión artística.     

 Las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico de Holanda; la cita del papa Benedicto XVI en torno al tema de las guerras santas… que sin duda ha caracterizado la historia de muchos musulmanes y muchos cristianos sobre todo desde el siglo octavo DdC; el asalto estadounidense-europeo a Afganistán e Irak; y particularmente el cruel y costoso conflicto entre israelitas y palestinos, han enardecido a los fanáticos seguidores del Corán, pero la reacción e incluso violencia de éstos jamás debe amedrentar, ni mucho menos. Cancelar la opera Idomeneo de Berlín es un atentado contra el derecho que tiene Occidente de seguir practicando lo que tanto ha costado: la libertad de expresión. Mucha sangre ha corrido en nuestra cultura y muchos han sido los héroes que se han sacrificado, y se siguen sacrificando, por lograr y/o alcanzar la libertad, y por preservar nuestros valores.

 En Bolivia últimamente también se está buscando la forma de imponer valores culturales, alterar los valores religiosos y cosas por el estilo, pese a lo denotado y connotado por eso de “multiétnico y pluricultural” de la Constitución boliviana. También se está intentando imponer la noción de que esos cambios deben ser acatados por todos los bolivianos, lo que me parece una aberración similar a la que practica el extremismo religioso musulmán. ¿Acaso los bolivianos no “originarios” debemos sucumbir a la presión de los avasalladores de culturas?  Por supuesto que no. Ahora y siempre, ¡no! Los de Berlín tampoco deberían sucumbir.

 Los que no comulgamos con el credo “originario” de la mitad del pueblo de Bolivia merecemos respeto y tranquilidad. Si el credo “originario” quiere imponerse entre “originarios” y sus allegados, adelante. Pero que nos dejen a los demás con nuestra cultura. La democracia no se mide por los cometidos de la mayoría, sino por su respeto de los derechos de las minorías. 

 En rigor, lo de Idomeneo es menos complejo que lo boliviano porque Alemania es un país de 83 millones de habitantes en el que cinco por ciento son musulmanes; y musulmanes que posiblemente no objeten la presentación del Idomeneo de las cabezas decapitadas porque conocen la manera de pensar del alemán y su amor a la libertad. Por algo dejaron su tierra musulmana y migraron a Alemania. Menos mal que en Alemania hay una corriente de opinión a favor de la reintroducción de Idomeneo en la cartelera de este otoño. Ojalá que en Bolivia también procuremos conservar nuestra cartelera cultural. 

El Nuevo Día, 1 de octubre 2006, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; La Palabra, 2 de octubre 2006, Trinidad, Bolivia.


Un anteproyecto irrisorio

febrero 14, 2014

Un anteproyecto irrisorio

Por Jorge V. Ordenes L.

En castellano correcto la primera redacción de una posible ley puede llevar el nombre de “anteproyecto”, aunque en el caso que refiero a continuación mejor sería llamarla “borrador de proyecto de ley”. Esto porque el “Anteproyecto de ley de la educación boliviana ‘Avelino Siñani y Elizardo Pérez'”, redactado (creo) por el  Ministerio de Educación y Culturas de Bolivia (sí “Culturas” con “s” al final), está siendo preconizado por algunas autoridades de rango que al parecer están más del lado de su Excelencia que del lado del Vicepresidente. Éste de fama intelectual; aquél a menudo impredecible. Y se nota. Se nota que el referido “Anteproyecto” ha sido redactado a la ligera. Esto por las generalizaciones y hasta errores conceptuales, las contradicciones, y las impertinencias de que adolece. En rigor, al leerlo uno no sabe si reír o llorar. La verdad es que el “Anteproyecto” necesita revisiones substanciales para poder acercarse a la categoría de válido lo que resulta inverosímil. Pero ahí está, y urge sopesarlo porque se trata de un trabajo del Poder Ejecutivo del país, nada más y nada menos.

El “Título 1” del “Anteproyecto”, que versa sobre lo que debe ser el “Marco filosófico y político de la educación boliviana…”, en su inciso 1., y en otros acápites, habla nada menos que de un “Sistema Educativo Plurinacional”… lo que es una frase mal rebuscada porque “Plurinacional” en castellano significa varias naciones o países, cuando la palabra que seguramente quisieron utilizar fue “pluricultural” o quizá “plurioriginaria”, aquélla obviamente enhiesta en el Artículo primero de la Constitución Boliviana hoy vigente más que nunca.

Otras generalizaciones e incluso errores son las frases adjetivadas que identifican dizque las bases de lo que debe ser la educación “Plurinacional”. Al respecto y según el “Anteproyecto”, esa educación debe ser “descolonizadora” y “liberadora” (como si el 6 de agosto de 1825 no significase nada para la mayoría de los bolivianos); “anti-imperialista” (como si fuera fácil identificar lo que hoy es un imperio que esté haciendo mal a los bolivianos cuando enviamos delegación tras delegación a casi implorar a los estadounidenses que renueven tratados de comercio con Bolivia, etc.). El inciso 5 del Título 1, dice que la educación debe ser “laica, pluralista y espiritual porque respeta la espiritualidad de cada cultura y la libertad de creencias religiosas, promueve los valores propios y rechaza todo tipo de imposición dogmática religiosa”. Bueno, para empezar, lo de laico no se aviene del todo con lo de espiritual y menos con la libertad de creencias religiosas dadas las recientes amenazas espetadas más o menos oficialmente a la educación religiosa de Bolivia. En cuanto a eso de “imposición dogmática religiosa” recordemos que en 1825, cuando se fundó de veras la República, y sobre todo en el gobierno de Antonio José de Sucre, se destacó con éxito único en América del Sur el hecho de que la educación laica lancasteriana se adoptaba en Bolivia, y que cualquier forma de “imposición dogmática religiosa” era inaceptable. Hasta ahora la jerarquía regular de Iglesia Católica boliviana se acuerda de lo que significaron los decretos de Sucre. Urge que los redactores del “Anteproyecto” se den un paseo por esas páginas memorables del laicismo boliviano. Lo de que la educación debe ser “transformadora de las estructuras económicas, sociales, culturales, políticas e ideológicas” es un viejo discurso que se lo viene escuchando desde 1952 con poco resultado enaltecedor.

Ahora, y si tal fraseología se refiere a que todos debemos aceptar un gobierno comunistoide que quiera imponerse con fines que justifiquen los medios, los que sean, habrá problemas porque tal no cuaja en la mente de más de la mitad de los bolivianos. Y dentro de unos meses cuajará menos dada la impotencia administrativa del Poder Ejecutivo, y su obsesión con lo que porfía en llamar “Asamblea Constituyente”… que hasta la fecha no ha hecho más que perder tiempo y dinero, a más de incomodar a los sucrenses.

Hay otras “joyas” que el lector ha de encontrar e incorporar a la antología de puerilidades que, en mayor o menor grado, caracterizan los dichos y hechos de los gobernantes bolivianos de todas las épocas. Se equivocan los que creen que todo esto es nuevo. Yo creo que mientras más se cree en el cambio, y pese a las ansiedades, más quedamos en lo mismo. O sea que la historia se repite, con batahola pero se repite.

El mejor consejo que se puede ofrecer a los redactores del “Anteproyecto” es que tanto “originarios” como no originarios necesitamos que de una vez por todas se enseñe en Bolivia, seriamente, la aritmética, la escritura y la lectura del castellano, y otros idiomas si se quiere. Con sólo ese logro este Gobierno habrá hecho época. En secundaria hay que enseñar mejor la historia de Bolivia y sobre todo la gramática que, por lo que se colige, hoy tiene mala nota en todo el país multiétnico y pluricultural.


Ahora es entre cuervos originarios

febrero 11, 2014

Ahora es entre cuervos “originarios”

Por Jorge V. Ordenes L.

El poeta y ensayista Franz Tamayo echa la culpa al criollo y al mestizo cuando en Creación de la pedagogía nacional (1910) dice: “¿Queréis que os diga, señores bolivianos, una asombrosa verdad insospechada e infinitamente fecunda en consecuencias para nuestra educación nacional? El indio se desmoraliza y se corrompe al aproximarse a vosotros, a vuestra civilización, a vuestras costumbres, a vuestros prejuicios, y de honesto labrador o minero pretende ser ya empleado público, es decir, parásito nacional. Y su nuevo ideal es ser ministro, coronel u obispo; y como no todos pueden serlo, nace allí el hormiguero de sentimientos envenenados, la envidia insomne y la ambición insatisfecha”.

Más acertado que desacertado y vigente en la Bolivia de 96 años después, excepto que esa “asombrosa verdad insospechada e infinitamente fecunda” no solamente ha tenido consecuencias en la educación nacional, sino en todo lo que ha hecho de nexo entre lo étnico y lo cultural que ha tejido el intento de criollos y mestizos de forjar un país. O sea que el criollo y el mestizo, desde 1825, hicieron poco más que “criar cuervos” entre los mismos criollos y mestizos de todas las latitudes que, por donde veamos la historia, no hicieron más que “quitarse los ojos” entre ellos, sobre todo entre políticos y sus turiferarios, o “parásitos nacionales” como los llama Tamayo; lo que de refilón ¡ojo! dio mal ejemplo y permitió, sobre todo desde 1952, que los “cuervos” también se multiplicaran (en progresión geométrica) entre los “originarios”de hoy. La anarquía que estamos presenciando en la primavera de 2006 lo demuestra. Se trata de una avalancha de fuerzas que tienen el desacato y el desvarío como elementos comunes, ¡y con qué ímpetu!

El ideal del indio, o de cualquiera, de “ser ministro, coronel u obispo” no tiene mucho de extraordinario ni de malo. Lo que tiene de malo es que busque ser cada una de estas cosas, sobre todo ministro, embajador, presidente, o lo que sea, sin mejorar una jota lo de antes. Al contrario si por “quinientos” o 181 años el indio ha visto y ha sido víctima de abuso, desacato, corrupción, desgobierno y pugna, en que su mejor arma ha sido la sumisión, lo lógico sería que los Uyustos del momento, y sus amigos criollos y mestizos, sacasen en limpio que tratar de repetir lo que hicieron los “criadores de cuervos” solamente los llevará, o nos llevará a todos mejor dicho, a la ruina con la posible pérdida del territorio nacional… que seguramente muchos de fuera de Bolivia lo ven con buenos ojos.

También tiene de malo que se esquive la práctica de la sumisión como arma. Lo digo en serio. Excepto que la sumisión debería ser a la Constitución del país, y a las leyes, de modo que la aberración de recurrir al asalto del cerro Posokoni (tiro que salió por la culata del Gobierno); la aberración de oponerse a la legalización de motorizados; de hacer que encarcelados crean tener voz de decisión; de socavar la autoridad y responsabilidad de los Poderes Judicial y Legislativo; de continuar desvirtuando el rol del Estado; de descuidar el pedido de autonomía de medio país; de hacer hablar de asuntos militares a los países vecinos, etc., quedasen mayormente en el tintero o cuando más en el orbe de las especulaciones. Sólo el respeto a la ley y a la Constitución puede hacer que esos 181 años de lo que se ha venido a percibir como marginalización del indio transcurran a la velocidad de la luz.

Hasta ahora los postulados de Tamayo se vienen probando válidos. Lo triste es que los “originarios” y sus allegados no se den cuenta de que haber conseguido el 54 por ciento del voto que los elevó al poder es un hecho democrático sí, pero un hecho muy volátil porque los “cuervos” tienen la habilidad de alimentase de cualquier desperdicio orgánico y/o inorgánico. Es un hecho que propende a retornar al dicho, con su “trecho” y todo. Y quedarse en “dichos” o logomaquias es lo que siempre han hecho los que Tamayo identifica como “señores bolivianos”. Otra vez, la historia lo demuestra.

Si alguien debería saber todo esto es precisamente el liderazgo de la gente “originaria”. El 54 por ciento del voto se puede ir como el humo si no se sabe plantear los problemas. Es imposible encontrar soluciones si primero no se plantean las cosas. Las decisiones desaforadas las sufrimos todos. Pero todos no quedamos nombrados en la historia. Los que quedarán nombrados son los presidentes, sus decisiones, y sus ministros. Por algo se habla del “veredicto de la historia”. Y la autoridad que no cuide ese veredicto simplemente no debería estar donde está porque, entre otras cosas, nos hace quedar mal a todos los bolivianos y, peor, nos hace perder tiempo.

El “hormiguero de sentimientos envenenados” jamás se podrá eliminar si no hay un giro hacia la legalidad ¡y una permanencia en ella! de “originarios” y de no originarios. Por desgracia no hay luz en el túnel lo que quiere decir que “cuervos” de toda laya y cultura continuarán comiendo los ojos de la nacionalidad.

“Ahora es entre cuervos y originarios”. Columna ” Fulcros” en Opinión o equivalente en El Nuevo Día, 15 de octubre de 2006, Santa Cruz; Correo del Sur, 16 de octubre de 2006, Sucre; La Palabra, 16 de octubre de 2006, Trinidad; Los Tiempos, 17 de octubre de 2006, Cochabamba; Signo, 67-68-69, 2004-2005, La Paz, p.73. eforobolivia.com


Hambre de esperanzas

enero 31, 2014

Hambre de esperanzas

Por Jorge V. Ordenes

Cuando los bolivianos más esperábamos que la venta de gas a Argentina iba por buen camino; que la exportación a Brasil iba a prosperar; y que la exportación a Chile y Paraguay se podían negociar favorablemente para beneficio de todos los bolivianos, resulta que las reservas de gas del país no alcanzan las cifras mentadas desde hace lustros, lo que viene a ser una desilusión. Peor todavía si leemos que las inversiones del rubro han disminuido y que no parece, en este momento, que se vayan a restituir lo que significa que ni el gas, la presunta última reserva extractiva significante del país, somos capaces de comercializar. La poca esperanza que teníamos en la comercialización del gas se desvanece entre logomaquias oficiales de todo tipo que lo único que consiguen es que se las escuche menos, que nos enconemos más entre nosotros y que el hambre de esperanza aumente entre los que vivimos en este mar de conflictos que, entre otras cosas indeseables, está causando una alarmante fuga de ciudadanos bolivianos al exterior en busca de empleo remunerado decentemente.

También está causando fractura tras fractura institucional, como Huanuni, y fracturas regionales entre gente que había puesto una considerable esperanza en el Gobierno liderado por “originarios” mestizos. La esperanza es lo último que se debería perder, pero, en el caso de la Bolivia actual, cada vez hay más hambre de ella. Y, peor, cada vez hay más necesidad de ella porque los países por lo general no mueren. O sea que la desesperanza no mata, por lo menos esperemos que no mate a Bolivia ¿Cómo se puede robustecer la esperanza en el futuro de un país que esté constituido, entre otras cosas, de una “Media Luna autonómica y un Occidente dizque unitario?

Yo creo que dada la incertidumbre que agobia y aletarga  (y enferma) a toda la población, el Gobierno central debería dar un giro hacia la racionalidad y declararse mucho más amigo de la inversión privada nacional y extranjera, sobre todo la del gas, y de los minerales que ahora tiene buen precio internacional. Es más, el Gobierno debería negociar la “desnacionalización” inmediata de las empresas “nacionalizadas” de modo que éstas se calmen y retornen al sendero de las inmensamente necesarias inversiones que el sector necesita para ver si realmente hay más gas en Bolivia. Con sólo actuar, negociar, y hablar menos de “nacionalización”, se ganaría. Mantener la hueste de presupuestívoros a raya no debería ser mayor problema. Para eso están las leyes. También se puede reforzar la parte jurídica sin mucha alharaca de modo que la gente empiece a ver resultados en vez de sepultados.

Organice el Gobierno el sistema impositivo de modo que todo el sector privado, incluyendo el informal, paguen los impuestos de ley. Con sólo conseguir que toda empresa o negocio o actividad productiva de Bolivia pague esos impuestos se anotaría un logro histórico que ningún gobierno ha conseguido. Usted, señor presidente, ha tenido el 54 por ciento del voto. Usted lo puede hacer.

Ahora, nada de esto impide que el Gobierno perfeccione la iniciativa estatal de formación de cooperativas, empresas estatales, industrias mixtas o lo que sea, incluso en la industrialización del gas. Y si con el tiempo el Estado gana la partida competitiva a las empresas privadas, todos aplaudiremos. Y muchos apoyaremos a esas empresas estatales de modo que perduren y crezcan para beneficio de todos. Y, por favor, dejemos de insultar a países extranjeros que poco tienen que ver con el manejo de nuestras esperanzas dado nuestro inmenso territorio (el doble de la Francia actual). Por favor, la Alemania actual cabe en lo que ahora es territorialmente ¡el departamento de Santa Cruz!

Otra cosa señor Presidente. Bolivia necesita empleo para reducir bloqueos, huelgas, fugas de capital humano y otras manifestaciones de sus propios votantes que en algún momento lo abandonarán y le harán la permanencia en el Gobierno difícil. Si usted no da un golpe de timón a la nave de sus ambiciones ideológicas, ésta no llegará a ningún puerto como no está llegando a ningún puerto de agua dulce la ya famosa “Asamblea Constituyente”. Ojalá que llegue pero hasta el momento, francamente, no creo que tal sea el propósito. El propósito es imponer y no negociar. Malo, y usted lo sabe.

No hace mucho alguien decía que de los cientos de bolivianos que se van del país cada día ninguno tiene como destino Venezuela o Cuba, dos países que su Excelencia, el Presidente Constitucional de la República de Bolivia, considera modelos. Ojalá lo fueran, pero desgraciadamente no son. Y ahí precisamente está la noción política que urge alterar porque por ese lado nadie va a ninguna parte que no sea más dolor, menos esperanzas y hasta desesperanza. La verdad es que los bolivianos sólo necesitamos un cambio de actitud de manera que nuestros actos resulten otros. Usted ha aprendido mucho en los últimos nueve meses. Se nota, lo que está muy bien. Es de felicitarlo. Pero use lo que va sabiendo de modo que nuestras esperanzas renazcan.

Columna “Fulcros” en Opinión o equivalente en El Nuevo Día, 22 de octubre de 2006; Correo del Sur, 23 de octubre de 2006, Sucre; La Palabra, 23 de octubre de 2006, Trinidad. eforobolivia.com


Urge reinventar Bolivia

junio 13, 2013

                                                         Urge reinventar Bolivia 

Por Jorge V. Ordenes L.

Hace unos días encargaba yo a un amigo que había viajado a Buenos Aires que me trajera Historia de la literatura hispanoamericana del critico peruano y profesor de literatura hispanoamericana de la Universidad de Pensilvania, José Miguel Oviedo. Se trata de cuatro tomos editados en España. Al día siguiente el amigo me llama para decir que en una librería importante de Buenos Aires le habían dicho que la importación de ese título estaba prohibida por la autoridad. Mi inmediata reacción fue de total incredulidad que un país tan importante culturalmente en Sur América, como Argentina, estuviese sufriendo semejante desatino gubernamental. Por supuesto que debo cerciorarme si tal prohibición es realmente cierta aunque de ninguna manera veo razón para que mi buen amigo diga una cosa por otra sobre un asunto sencillo, rutinario e inofensivo. Pero si la versión es cierta, algo grave está pasando con el mandato populista del actual gobierno argentino. Prohibir la importación de libros, cualquier libro, es un atentado serio contra la libertad de información y por lo tanto contra la libertad de expresión que no puede ser más que condenable y por supuesto inaceptable. Pero retornemos a la necesidad de reinventar.

 

La imaginación inunda de fantasía a la realidad a fin de infundirle el ánimo y la audacia de manifestarse; además la arropa y acicala de símbolos que gestan en ella el ánimo de lanzarse, vestida de domingo, a la alameda de apreciaciones del ser humano, su progenitor y razón de ser. Así, la fantasía es rostro y, por aquello de la importancia de la forma que es la vanidad inherente al ego humano, viene a constituirse incluso en el bastidor de la realidad. Es la forma medular en que el humano desde tiempo inmemorial alcanza a tolerar la realidad implacable que el misterio (la Verdad) le ha espetado con la mudez más elocuente. La fantasía, sea en forma de mito, culto, leyenda, expresión rupestre, creencia, superstición y hasta en algunos casos superchería, ha sido siempre el bálsamo que atenúa la angustia metafísica del humano ante la incógnita de su razón de ser en la historia, es decir, en el universo.

 

Eumelo de Corinto, siete siglos antes de Cristo en su Batalla de titanes narra épicamente, es decir imaginariamente, patrióticamente, la historia de Corinto que hasta entonces carecía de un pasado entronizado en leyenda, basando su imaginación en la historia de la heroica pero inidentificable ciudad de Éfira justificando de esta manera el cambio de nombre con una muestra típica de genealogía inventada. Los historiadores griegos Heródoto y Tucídides inventaron buena parte de lo que narraron para gloria griega.

 

Los mitos griegos, nórticos, germánicos, mayas, meshicas, quechuas y aymaras, entre otros, son solemnes inventos. Digo “solemnes” porque rigen hasta nuestros días. En el caso de la mitología griega, la poesía concedió razón de ser a la estética que resultó moralizante y justiciera; caso único por lo majestuoso de su significado que en gran medida ha cuajado lo edificante de la cultura de Occidente sobre todo como esperanza. El Quijote, el Rey Arturo de los británicos, Martín Fierro, Pinocho nunca existieron en la vida real pero si en la vida de los habitantes del planeta.

 

En la Europa moderna, por ejemplo, ha habido angustiados críticos del humano y su ámbito como Miguel de Unamuno, Jean Paul Sartre, Ramón Pérez de Ayala, Marcel Proust, William Joyce, Thomas Mann, Milan Kundera, Margarite Durras entre tantos otros. Pero también ha habido grandes elaboradores de lo positivo como Benito Pérez Galdós, el gran narrador realista español, José María del Valle Inclán (gestor-inventor de la novela de dictadores del mundo hispano) y Umberto Eco entre otros, además de filósofos, científicos y técnicos que contrapesan significantemente los símbolos negativos de la ficción europea, sobre todo la deshumanizada. Es precisamente ese balance de lo negativo con lo positivo que ha sostenido el idealismo europeo. Sin idealismo no hay progreso. Sin progreso no hay ética ni menos leyes pertinentes a la mayoría votante que tanto las necesita.

 

En Iberoamérica no hemos alcanzado todavía el balance europeo emotivo en parte porque hay  relativamente poca interpretación literaria del hecho, del mito heroico de nuestra historia y menos aún en nuestra literatura. Felipe Huamán Poma de Ayala es algo notable en este sentido porque resulta ser un nombre ficticio de unos cuantos religiosos españoles iluminados del siglo diez y siete americano que escribieron en nombre del indígena de modo que a éste cayeran laureles literarios e históricos… !y le cayeron! Fuera del Popol Vuh que sigue conformando parte del orgullo maya y por ende centroamericano; fuera de la La Araucana de Alonso Ercilla que en buena medida ha conformado el temperamento chileno; y fuera de Martín Fierro de José Hernández que ha coadyuvado a conformar la actitud vital del argentino, en América, insisto, todavía hay poco… y está en nuestras manos, iniciativas mejor dicho, cambiar las cosas.

 

Por el momento parecería que nos persigue un afán hecatombita que más tiene de lapidario y desvirtuante de nuestra propia subjetividad. Baste adentrarse en la ficción de los narradores del “boom”, como Cien años de soledad, La ciudad y los perros, Rayuela, La muerte de Artemio Cruz, El túnel, etc. para comprobar lo subjetivamente despedazados que se nos muestra. Jorge Luis Borges, Cantinflas, Leonardo Boff, el Papa Francisco, las mujeres de blanco de la Habana y los valientes oriundos del Tipnis nos reivindican, pero no es suficiente. Peor con la efervescencia e incluso la confusión política que existe con el histrionismo atrabiliario y costoso del socialismo siglo XXI que entre otras cosas tiene a Argentina con menos libros y a Venezuela sin mucho de comer.

 

La política también es una forma de arte y los políticos y el resultado de lo que hacen y no hacen está muy lejos de escapar de la corriente de negativismo que se ha venido a hacer consustancial con nuestra manera de interpretar la verdad y expresarla en realidades, la mayor parte repensadas para satisfacer apetitos inmorales. Políticamente se usa al adepto para luego abandonarlo en una miseria cada vez más cruel. Abunda la imaginación negativa: las promesas fantásticas (incumplidas) de la mayoría de los políticos bolivianos caben en el terreno de la superchería. De esa “literatura” y política negativas se amamanta diariamente y por desgracia el público, incluyendo por supuesto la juventud a la que tanto debemos por obligación aunque no por convicción porque nos paraliza la inacción sobre todo educativa que tanta falta nos hace.

 

Con todo, las paradojas y encontrones culturales, más la endeble capacidad de progreso de los que mandan, además de la resultante anarquía e indisciplina de los mandados, presentan oportunidades sobre todo a la imaginación artística. La estética, la buena, está llamada a rescatarnos en vista de que la epistemología y la ética andan perdidas si no pisoteadas. Los protagonistas de éstas no atinan. Los artistas sí pueden atinar. ¿Por qué? Porque han atinado antes en la historia de las culturas. Esto porque urge forjar un balance entre un acontecer sufrido y una ficción reivindicatoria.

 

La sed de una interpretación de “vaso medio lleno” de nuestra realidad, en vez de “medio vacío”, solamente la imaginación puede paliar, sobre todo la imaginación que mitifique lo que consideremos positivo, aunque sea inventado. Inventemos una gran parte de la moralidad que escasea en el devenir nacional. Será una forma de que, con el tiempo, se adopten como pautas eminentemente reales. Esto por lo auténticamente nuestras. Hagamos del “ekeko colla”, por ejemplo, un dechado de leyendas, y de “los promontorios” benianos un bouquet de mitos. El tiempo y la imaginación de las generaciones futuras elaborarán lo positivo.

 

En Bolivia eclipsemos la carroña negativa de nuestra historia. Enaltezcamos creando en base a acciones como la Guerra de los pasos perdidos; las republiquetas y los 101 guerrilleros; las increíbles luchas, vicisitudes y heroísmo de los Muñecas; de Lanza que muere en la recoleta defendiendo a Sucre; de Arenales el de las catorce heridas; de Sebastián Ramos; de Padilla, Camargo, Rojas y otros; de las batallas de El Pari, Ingavi, Iruya, Montenegro, Tumusla y otras ; de la conquista de Loén (conocida en Bolivia como Moxos y en Uruguay como la historia verídica del Beni cuando ha sido obra de imaginación del escritor beniano Nico Suárez); de la obra de los jesuitas (a los que yo invitaría a que reiniciasen actividades educativas, sobre todo de conservatorio y de educación terciaria, en algunas de las ex reducciones del oriente boliviano).

 

La pasta de la Bolivia notable debería estar basada en la ficcionalización edificante de logros como los que menciono, entre otros, claro; y en nuestra capacidad de enaltecerlos en alas de la imaginación que decanta ¡ojo! sobre todo en estética como cuna y fundamento de la ética que solo se forjan en alas de la filosofía, literatura e historia y su enseñanza de nivel terciario. Es increíble que en 2013 no haya una sola universidad privada en Bolivia que enseñe historia de la literatura boliviana, hispanoamericana, brasileña y universal. Ni qué decir en cuanto a la apatía para con la historia y la filosofía. La literatura estudiada informaría y formaría sobre todo a los jóvenes que, por ejemplo, visitan una Feria del Libro de modo que sepan a que atenerse cuando ven un título de libro mencionado en los estudios que refiero. Tal conocimiento forma y modula el pensamiento de modo que brote el conocimiento que es simiente y nutriente de la moral, de la ética que tanta falta hace en Bolivia para entre otras cosas reducir la malicia, la envidia, el desorden, la indisciplina y la mediocridad tan presentes en la actividad de la mayoría de los bolivianos de toda manifestación étnica, cultural, regional y política.

 

 Sin el estudio de las humanidades en forma sistemática y sostenida según planteo, no habrá estética que geste ética que fecunde debates ni parlamentos que se respeten y convoquen respeto, ni menos leyes inteligentes y por lo tanto pertinentes. Por favor, ya es tiempo de tomar en serio hacer un país que geste factura seria y moral, idónea y perenne, que respete la iniciativa individual y por lo tanto privada, que cultive productividad y mejore los sueldos. Un gobernante así educado hará mucho mejor lo que normalmente debe hacer, salir de cuestiones de empresa y dedicarse a la educación seria de la población, a su cuidado de la salud y a la defensa de los intereses de todos los bolivianos donde estén.   

 

Yo creo que hoy más que nunca se hace necesario que mitifiquemos la acción de personajes representativos, desde el humilde hasta el poderoso. Esto porque es positivo e idóneo inventar tales personajes y sus circunstancias. El invento con una muchedumbre que lo aclame, siga, proteja y difunda, a veces contra viento y marea, puede llamarse ideología y/o superchería,  aunque también puede llamarse obra de arte que convoque integridad y trabajo edificante.