Una revolución contra “el cambio”

Noviembre 22, 2009

Una revolución contra “el cambio”
Por Jorge V. Ordenes L.
El 17 de noviembre el presidente de Checoslovaquia, Vaclav Klaus, y el primer ministro Jan Fischer, celebraban con multitudes los veinte años de la salida pacífica y por agotamiento del régimen comunista de Checoslovaquia. Por otro lado y también en este momento, el estudiante de filosofía, Lukas Toth, que tenía tres años de edad en 1989, comentaba al New York Times que “durante la era comunista la gente aprendió a permanecer sentada en sus manos sin hacer nada, y esto está costando cambiar incluso hoy,” lo que en este momento de crisis globalizada tiene un costo social que de no ser por la ingente ayuda de los otros países de la Unión Europea, y del Fondo Monetario en algunos países, se alargaría décadas. Celebración del pasado y visión de futuro que representan pareceres que todavía cuesta conciliar. Cosa que debieron tomar en cuenta los líderes de Cuba, y hoy los de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Dejar a los hijos sicologías y hasta siquiatrías distorsionadas es un error.

En 1948 y cuando la Unión Soviética se hacía cargo a la fuerza de los países de la Europa del Este incluyendo Checoslovaquia, lo que más se ofreció bombásticamente y por décadas fue “el cambio” hacia una sociedad dizque proletaria, igualitaria, participativa, incluyente, justa y productiva que, dirigida por el centralismo del Kremlin y sus turiferarios locales, daría por tierra con todo lo que fuese capitalismo incluyendo disidencias políticas de cualquier índole para lo cual se aprontaron cárceles, campos de concentración y hospitales siquiátricos que lidiarían prontamente con cualquier vestigio de oposición política a lo que luego fue una dictadura que del proletariado sólo tendría el nombre. A los checoslovacos se dijo que se callasen y que el régimen se encargaría de su bienestar. Aquellos adelantaron que el mandato sería acatado siempre y cuando no se los maltratara.

El tácito arreglo “de caballeros”, pero no “entre caballeros”, se desbarató cuando días antes del 17 de noviembre de 1989 la prensa dio a conocer la cruel muerte de un estudiante nada menos que en manos de la policía comunista. Esto enardeció al pueblo que se rebeló, insistió y persistió en sus múltiples manifestaciones contra el régimen que resultaron en el triunfo de lo que en Checoslovaquia se vino a llamar la Revolución Terciopelo.

Pero por qué lo de “Revolución Terciopelo”. Principalmente porque en noviembre de 1989 como mes cumbre de docenas de manifestaciones pacíficas contra el régimen comunista, el anuncio de la muerte brutal del estudiante de matemáticas, Martin Smid, de diez y nueve años de edad, fue en realidad la fabricación de un periodista (al mejor estilo comunista) que con premeditación, pertinencia y ventaja buscó anunciar la ruptura del Pacto de Caballeros por parte del régimen lo que consiguió en forma categórica, al punto de que el pueblo buscó, pidió y logró dar por tierra con el régimen, sin violencia, lo que dio lugar a la crisis de Gobierno y la apertura de las cárceles de las que salió el líder disidente y literato, Vaclav Havel, que pronto sería elegido presidente del país esta vez por elección democrática abierta y en serio. Havel en su momento había proclamado que “la verdad y el amor debían triunfar contra la mentira y el odio”.

Por otro lado el Kremlin y su estadía de sesenta y dos años en la vida, milagros y billetera
del pueblo ruso y de otros pueblos, también se hundía en un mar de incompetencia, inoperancia e intolerancia políticas. El prometido “cambio” o “cambios” de 1917 ni siquiera ideológicamente sobrevivirían, lo que en 1989 dio paso a un desaforo anticomunista que dura hasta hoy y sobre al que el capitalismo está echando bases cada vez más fuertes aunque la cobertura social propende a salirle al paso en pos de una verdadera y sostenible justicia que quizá mejor se defina y entienda en función a los parámetros políticos de la social democracia.

Lo que ha quedado desde 1989, y pese a la crisis financiera que en 2009 también golpea a la República Checa y a Eslovaquia, es que hoy el ochenta y seis por ciento de las poblaciones checa y eslovaca no quiere saber de ninguna izquierda comunista, y que los dirigentes checos acaban de firmar el acuerdo de formación de una Unión Europea más sólida y conducente a una presidencia de la Unión, entre otras cosas. Havel comentaba recientemente que ese catorce por ciento se puede comparar al preso que sale de la cárcel después de una condena de veinte años. En la cárcel el fulano no tenía que decidir nada porque todo lo decidían otros. Al verse sin esos “otros”, y libre, el primer impulso es querer volver a la cárcel.

Hacía diez días que había caído el Muro de Berlín y lo “aterciopelado” de los acontecimientos de Checoslovaquia hizo que los comunistas salieran del poder casi sin hacer maletas. Cayeron por su propio peso, por sus desacatos y por su conciencia irreconciliable con los movimientos sociales que pedían libertad, y que, claro, consiguieron.


Los candidatos necesitan asesores

Noviembre 15, 2009

Los candidatos necesitan asesores
Por Jorge V. Ordenes L.
En lo que va de discursos, presentaciones, entrevistas, comunicados, peroratas y poses de los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de Bolivia, la carencia de conocimiento, análisis, planteos, conclusiones y propuestas serias de solución de los múltiples y cambiantes problemas que nos sorprenden, anonadan y desalientan, y que se han gestado en la situación convulsiva que ha vivido y vive el país desde 2005 que, dicho sea de paso, más parece seguir el postulado del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw que en su Hombre y superhombre (1903) dice socarronamente que “el arte de gobernar es la organización de la idolatría”, que en el caso boliviano es el pregonado “cambio” que como todo ídolo significa lo que cada quien prefiera. Pero del significado del “cambio” los candidatos incluyendo S.E. prefieren no hablar. Tampoco abordan la perniciosa informalidad que tienen el contrabando como ídolo; ni el narcotráfico que está carcomiendo la moral y la salud de los bolivianos, y otros. Y digo que las carencias de los candidatos sorprenden porque uno esperaba que el trabajo de asesores y consejeros en diferentes materias mejorase el desempeño de éstos, pero no es así.

El dizque “patriotismo” de generalidades a la antigua que nunca persuadieron a nadie, ni menos convencieron, es rancio patrioterismo que se vienen repitiendo. Cada candidatura debería ser una institución y no una intuición ni menos un afán de cortar caminos con el propósito de tener por lo menos un representante en el Congreso, asamblea nacional o lo que sea. O un afán de reconocimiento público por más ínfimo que resulte.

La entrevista televisada viene revelando que los candidatos que encabezan las variadas y folclóricas encuestas no se han tomado el tiempo de estudiar y reflexionar sobre la complejidad que significa tener ante sí un electorado militante que por primera vez en la historia llega a las urnas no solamente numeroso y con sangre en el ojo, sino con ansias de revancha e imposición basadas en ideologías resucitadas y por lo tanto latentes que urge contrarrestar con argumentos sólidos o por lo menos pertinentes. Que sean argumentos convincentes, por lo que se ve unas semanas antes de las elecciones, es mucho pedir. Aunque quizá algo de votos se rescatarán o por lo menos se perderán menos.

No hace mucho un entrevistador masista preguntaba por televisión a un candidato importante qué ideología política ostentaba. El candidato sorpresivamente se fue por la tangente y no respondió la pregunta, lo que dejó una pobre impresión y provocó un rictus en el que hizo la pregunta… y estoy seguro que un desaliento entre los que esperaban una respuesta menos ambigua que lo único que hizo fue ¡quitarle votos! cuando más necesitamos que los aumente.

Yo creo que asesores competentes en el área política le hubieran sugerido decir algo como que su candidatura postulaba un socialismo verdaderamente democrático que, contrario a lo que practica hoy el Órgano Ejecutivo, respetase la separación de los Poderes del Estado; resaltase la legalidad sobre todo de la propiedad privada, el contrato, el pago de impuestos justo y generalizado; que erradicase la pobreza dando empleo masivo sobre todo en la construcción de infraestructura nacional en caminos, escuelas, hospitales normales y de rehabilitación de drogadictos, etc. ¿Con qué recursos? Con crédito externo garantizado por nuestra producción de gas natural que hay que rehabilitar en concierto con la empresa privada que acepte pagar impuestos y regalías justas y públicas; con una rehabilitación de los acuerdos de explotación del Mutún; y con la conformación de acuerdos para la explotación del litio con industrialización de valor agregado.

Y si le hubiera hecho la pregunta de cómo lidiaría con la informalidad, los asesores en materia socio-económica lo hubieran aconsejado que dijese que contrataría los servicios de expertos como el peruano Hernando de Soto que ha escrito exitosamente sobre el tema, etc.

Si se daba una pregunta de qué hacer con la plaga del creciente narcotráfico y las 30.000 hectáreas de cocales, yo creo que los asesores le hubieran aconsejado que dijese que buscaría nuevamente el apoyo financiero y de equipo de países consumidores de cocaína como EEUU, y que al mismo tiempo desataría una campaña en torno a la necesidad urgente de reducir la demanda de droga en EEUU y en Europa, y que en EEUU se aceptase legalizar el consumo de modo que el precio y la producción bajasen.

A la pregunta de qué entendía el candidato por “el cambio”, la respuesta era que el cambio no necesariamente se daría hacia un estatismo populista, sino hacia un ascenso del nivel de vida de los electores que conforman los movimientos sociales sobre todo del occidente del país sin repartir lo que hay que es quitar a la fuerza a los demás. El propósito sería movilizar una mayor productividad de todos los bolivianos. Una asesoría competente es invalorable hoy y siempre sobre todo cuando la necesidad de seriedad es imperiosa.


Veinte años después del muro

Noviembre 8, 2009

Veinte años después del muro
Por Jorge V. Ordenes L.
Rusia y su comunismo expandido a la fuerza en otros países europeos separándolos del resto del mundo con la cortina de hierro, que apartó voluntades y aptitudes y que hoy en Alemania y los países del este europeo todavía encuentran difícil lograr conciliación. La verdad es que es mucho más fácil construir un muro que reconstruir un país. Y muro es lo que está intentando edificar ciegamente, y por desgracia, el socialismo del siglo XXI entre sus seguidores por un lado, y la mayoría de los latinoamericanos por otro.
Veinte años después de la caída del muro de Berlín todavía existen barreras socio-económicas y políticas difíciles de derribar entre lo que en vida fue la República Democrática Alemana o Alemania del Este desde el 13 de agosto de 1961, en que se erguió el muro, hasta el 9 de noviembre de 1989 en que se lo derribó y la República Federal Alemana o Alemania del Oeste comenzó a absorber a la del Este con múltiples dificultades no solamente financieras sino idiosincráticas que todavía pesan en la conciencia alemana e incluso europea.
El 9 de noviembre de 1989 a las 18 horas, cuando el señor Guenter Schabouwski, entonces miembro de Politburo de Alemania del Este, ofrecía una confusa conferencia de prensa para dizque anunciar medidas pacificadoras de las manifestaciones populares de Berlín del Este que pedían reformas estilo Gorbachev, no supo qué decir cuando le preguntaron en qué momento éstas entrarían en vigencia. Su respuesta fue históricamente improvisada: “inmediatamente”, dijo. Y fue la gente la que dio significado a este adverbio comenzando por demoler el muro, el comunismo y sus bemoles que, dicho sea de paso, estaba siendo carcomido por dentro mucho antes de noviembre de 1989.
En la Alemania integrada de hoy, las dificultades todavía se derivan del paulatino fracaso comunista de la Alemania del Este sobre todo el no haber podido alcanzar el próspero nivel de vida de Alemania del Oeste entre 1961 y 1989. La mentada equidad comunista sin lograr la opulencia socio-capitalista define su fracaso y, peor, su prolongada secuela de postergación y desaliento. Para dar una idea, todavía en 2009, el desempleo en lo que fue Alemania del Este es el doble de lo que es en Alemania del Oeste. El índice de fertilidad en ésta es un relativamente bajo 1,3 y en aquélla es incluso menor. Doce por ciento de la población o un millón setecientos mil alemanes del Este han emigrado al Oeste para buscar una mejor vida. Los que quedan acaso sean víctimas de una especie de nostalgia comunista que quizá los haga pensar que “todo tiempo pasado fue mejor”. Y producen mucho menos de lo que podrían producir, claro, lo que representa un lastre para la mayoría de los alemanes que busca la forma ecuánime de rescatarlos emotiva y socio-económicamente. Y aquí precisamente está la madre del cordero.
Si en Bolivia tenemos hondas brechas en las relaciones humanas cuyos orígenes se diluyen en las divisiones pluriculturales y regionales de cientos de años ¿cómo el Órgano Ejecutivo pretende plantearlas con la “ayuda” de ideologías importadas como los socialismos comunistoides que en su historia tienen monumentales fracasos como el de Alemania del Este y otros países? ¿Acaso no es dable y hasta lógico pensar que nos estamos metiendo en un brete, añadido a los bretes de ignorancia, confusión y subdesarrollo múltiple que ya sufrimos, de los que ha de ser muy difícil y hasta imposible salir en varias generaciones? Si los europeos que gozan de pleno alfabetismo, educación superior y cuidado de la salud, y avanzan hacia la unión continental, han consumido hasta ahora dos generaciones para comenzar a salir de sus bretes ¿cómo nos irá a nosotros que por naturaleza creemos que tenemos y sabemos todo, y que no necesitamos leer libros, y que contemplamos piedras animadas?
La experiencia de Alemania del Este con un izquierdismo aberrante debería ser un aviso a los comunistoides enceguecidos del Gobierno de Bolivia y sus allegados en el sentido, insisto, de que es mucho más fácil destruir nexos humanos con teorías políticas caducas, mal repensadas y peor implementadas, que construirlos. Como dice el Washington Post, ha tomado casi veinte años para que una político de Alemania del Este, Ángela Merkel, llegue electoralmente a ser Primer Ministro de Alemania. En EEUU tomó cien años, después de la Guerra Civil entre el norte y el sur, para que un sureño de Texas, Lyndon B. Johnson llegase a la presidencia de EEUU.
Con la excusa de los 500 años, el neoliberalismo y las derechas, otro tanto busca hacer a control remoto el izquierdismo europeo y sus títeres de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela cuyas derechas, en buena medida, son intocables porque hace tiempo que han emigrado y contemplan desde palco lo que acontece. Las derechas tocables deberían ser aliadas que paguen impuestos justos y respeten las leyes laborales en un cometido que evite construir barreras en países que para desarrollarse no las necesitan ni ahora ni nunca.


Los desatinos perduran

Octubre 31, 2009

Los desatinos perduran
Por Jorge V. Ordenes L.
El mayor desatino administrativo de la corona española durante el periodo colonial de América y otros lugares fue el centralismo palaciego cuya peor característica fue proceder a nombrar virreyes, gobernadores, corregidores y otros sin que éstos ni siquiera conociesen un representante oriundo de la zona de destino, o sea un originario, y menos un metro cuadrado del terreno de América, las islas Filipinas, o las Marianas. La mentalidad hecha comisión impuesta a sangre y fuego fue mantener el desatinado statu quo tal como éste se diseñaba en Europa sin tener en cuenta, sobre todo a partir de mediados del siglo XVI, las realidades humanas de oriundos, mestizos y criollos. Para cuando transcurría el siglo XVIII y se registraban raudales de riqueza que zarpaban de nuestras entrañas topográficas, y se leían en Europa las abundantes crónicas y cartas americanas que contenían literatura a menudo admirable pero fantástica que más exacerbaba los ánimos de los nombrados que otra cosa, el daño estaba hecho. Los oriundos se cansaron por la acumulación de desatinos y buscaron el cambio que llegó a comienzos del siglo XIX.
Pero a qué viene todo esto. A que nada menos que el Gobierno de S.E., Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, siguiendo quizá un fleco de la diáspora socialista del Foro de Sao Paolo de 1990, está repitiendo el error de los reyes habsburgos y borbones de la corona española de los siglos coloniales de América al nombrar funcionarios de gobierno por lealtad a la comisión oficial y no por competencia profesional y ¡social! es decir, en discordia con la cultura y costumbres de la gente que se tenga que servir que entre otras cosas paga los sueldos de los burócratas. Esto se nota hasta en las desordenadas por no decir desorbitadas conferencias de prensa que dan representantes del Gobierno e incluso sus máximas autoridades. Éstas menosprecian y hasta desprecian la prensa libre como seguramente la hubiese despreciado Felipe II o el Virrey Toledo.
Un ejemplo específico del centralismo colonial de Bolivia es, ahora que dizque estamos en los umbrales del socialismo del siglo XXI, el último paso para recoger el título universitario “en provisión nacional” que hoy requiere presencia en la sede de Gobierno que la mayoría de los graduados del interior del Estado Plurinacional no pueden satisfacer y que últimamente requiere ¡una coima de cien dólares! por documento para el emisario corrupto que viaja a La Paz, paga y recoge. Y éste ¿no tiene que lidiar con representantes de un ministerio del Órgano Ejecutivo (Ó.E.)?
Por otro lado el Ó.E. y sus turiferarios vienen mencionando la palabra “democracia” desde que llegaron al poder pero hasta ahora los desempleados de Bolivia siguen desempleados, los originarios siguen esperando, y los apolíticos están cada vez más desilusionados porque la pobreza no ha disminuido y el desencanto cunde sobre todo por el afán del Gobierno de imponer en vez de persuadir y consensuar. En otras palabras explicar lo que quieren, y si los demás no queremos lo que ellos quieren jamás deberían imponerlo porque entonces, otra vez, estamos en la era de la torpeza colonial. Otro ejemplo, la constitución espuria de Oruro sigue siendo una amenaza de cubanización impuesta por un cuestionado proceso electoral que ojalá no se repita en diciembre aunque hacia comienzos de noviembre de 2009 hay cada vez más gente dentro y fuera del país que desconfía del biométrico como los mestizos y criollos desconfiaban de la Leyes de Indias durante la Colonia.
El 12 de octubre, día de la raza en muchas partes de América, los escandinavos otorgaron el Premio Nóbel de economía de 2009 a los profesores estadounidenses Elinor Ostrom y Oliver Williamson. La profesora Ostrom ganó el premio no tanto por sus conocimientos de economía en una época de crisis esencialmente financiera (y ética), sino por su trabajo en el área aplicada de la economía social en que prueba la ineficacia del centralismo estatal o corporativo del desarrollo humano. Su afortunado concepto multidisciplinario de “la tragedia del ciudadano común” postula que la autoridad, la que sea, tiene que avenirse con el poblador de una región, comarca o localidad a través de la aproximación y el diálogo en pos de ver y conocer cómo ese lugareño ha hecho las cosas y cómo quiere seguir haciéndolas de modo que la autoridad aprenda de él y consiga a su favor el amor propio, el orgullo, la avenencia y el visto bueno de la gente para poder salir adelante. Al salir adelante las comunidades, cada una a su manera y en armonía con el medio y el cometido de progreso, la pobreza disminuye y el país avanza. El investigador Hernando. de Soto postula algo parecido en torno a originarios peruanos.
Que es precisamente lo contrario de lo que pretende con sus imposiciones el actual Ó.E. de Bolivia y su entorno juramentado de un socialismo que busca imponer sin indagar, insisto, tal como lo hizo la corona española en la historia de América.


A tono con el momento

Septiembre 25, 2009

A tono con el momento
Por Jorge V. Ordenes L.
En momentos que registran: (1) al líder socialista de Libia, Coronel Muamar Gaddafi, intentando hacer instalar su jaima o tienda de campaña en un predio privado de Nueva Jersey, EEUU (del señor Donald Trump, magnate capitalista); (2) a aviones de la fuerza aérea italiana que en celebración de los cuarenta años de mandato de Gaddafi vuelan sobre el cielo de Trípoli dejando estelas de colores verde, blanco y rojo de la bandera italiana, en tanto que por la televisión libia aparecían solamente los colores verde y blanco de la bandera libia; (3) a las legislaturas europeas y estadounidense intentando ¿seriamente? poner coto a las exorbitantes compensaciones monetarias de ejecutivos de finanzas; (4) a un popular cantante atraer a un millón de cubamos a la Plaza de la Revolución de la Habana para escuchar un Concierto de La Paz ofrecido por varios artistas de renombre; (5) al banquero Ettore Gotti Tedeschi, de 64 años de edad y máximo responsable del Banco Santander en Italia, que es nombrado presidente del Banco del Vaticano, IOR (Instituto para Obras de Religión), por la Comisión Cardenalicia de Vigilancia; “banquero de Dios” lo llama el periódico El País de Madrid; y (6) a Su Excelencia (S.E.), el Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, esquivando preguntas de periodistas en Nueva York… como si tuviese mucho que decir sobre la preservación del medio ambiente, tema al que por alguna razón limitó su conferencia de prensa la que abandonó cuando era una oportunidad de predicar. Elaboro cada uno de estos seis puntos.

Del líder libio hay poco que decir porque con sólo ver que se ha eternizado en el poder luego de experimentar una metamorfosis de dictador musulmán recalcitrante a dictador dizque benevolente, y luego de abrazar al presuntamente culpable de haber colocado una bomba que hizo volar un avión de pasajeros inocentes en los cielos de Escocia, nos damos cuenta de lo sojuzgado que está el pueblo libio que contempla las ingentes cantidades de recursos que percibe el Gobierno libio por concepto de exportación de gas natural y petróleo. Y tiene emuladores hoy en Suramérica pese a que entre el cristiano y el musulmán siempre ha habido distancias idiosincráticas sobre todo en torno al trato y los derechos de la mujer.

Limitar las compensaciones de executivos capitalistas me parece poco menos que imposible por más legalidad que se registre porque se trata de los gestores y por lo tanto los dueños del sistema muchos de ellos corruptos en grande, esto históricamente. Lo que habría que limitar, entre otras cosas, es la práctica de los “derivativos” ilimitados que es la comercialización de deuda una y otra vez mintiendo al inversionista. En última instancia se trata de hurto cuyo control legal sería el triunfo de la equidad. ¿Una forma de socialismo? Sí, pero constructivo y ejemplar. Para eso se necesitan gobernantes que lean y, sobre todo, lean libros (y estudien la declinación gramatical para discursear mejor).

El Concierto de la Paz celebrado exitosamente en la Plaza de la Revolución de la capital cubana también habría que organizarlo en el país del norte porque ya es tiempo de que el Gobierno de EEUU levante el embargo de Cuba; legalice el consumo de cocaína y otras cosas en EEUU; venda menos armamento al mundo; contribuya menos estáticamente al calentamiento del ambiente; y apruebe legislativamente a la Corte Penal Internacional (CPI) que entre otras cosas debería enjuiciar casos de madre solteras cuyos hijos tienen padres estadounidenses hasta ahora increíblemente protegidos por la inmunidad resultante de la indiferencia ante la CPI de la legislación internacional estadounidense.

El nombramiento de Gotti Tedeschi, articulista del Osservatore Romano (el periódico del Vaticano) y Profesor de Ética de los Negocios en la Universidad Católica de Milán, es un financista católico muy próximo al Opus Dei y cercano al secretario de Estado de la Santa Sede, Tarcisio Bertone. Según el periódico de Madrid, su nombramiento obedece a la acusación de que el Banco del Vaticano guardaba cuentas secretas y que por lo tanto la sacudida de la cúpula era necesaria. Gotti en sus escritos al parecer reivindica “la superioridad de un capitalismo inspirado en la moral cristiana” frente a un capitalismo de estirpe protestante, olvidando en el ínterin que los países protestantes del primer mundo rigen financieramente y desde hace tiempo a la mayoría planetaria de católicos, y de lejos; y que los protestantes ¡también son cristianos!
El abandono de la conferencia de prensa de S.E. en Nueva York es culpa de los consejeros extranjeros del Mandatario a los que habría que recordar una vez más que la prensa orienta a la opinión pública en este caso mundial y que, si se sienten fieles a su causa, deberían justificarla en todo foro… y desde luego a tono con el momento globalizado que vivimos aunque el comentario espontáneo de S.E. a menudo hace traspirar al adagio que reza “errar es humano”.


Chávez y sus cachorros ante la burguesía (II)

Septiembre 10, 2009

Chávez y sus cachorros ante la burguesía (II)
Por Jorge V. Ordenes L.
La nueva ley de educación aprobada engorrosamente de prisa por el Congreso chavista de Venezuela el 13 de agosto de 2009 dictamina cosas aberrantes, como tomar el control a la fuerza de la Iglesia católica, del sistema educativo venezolano en todos sus niveles, y de la totalidad de los medios de difusión; acciones que el dictador ha comenzado a imponer a contrapelo de la historia de Venezuela y del continente, y a contrapelo de lo que en ciencias sociales se entiende por burguesía. Y aquí es donde radica la pobreza del discurso chavista que por lo visto Correa, Morales, Ortega y el depuesto Zelaya, además de los arribistas que los rodean, acatan como si se tratase de maná intelectual.

En cuanto al control estatal de la Iglesia católica, para nombrar un elemento de la ley de educación de Chávez, éste está reñido con lo prescrito por su admirado comunista italiano Antonio Gramsci quien, una vez formado el Partido Comunista Italiano en enero de 1921, dirige el periódico comunista L’Ordine Novo donde ¡ojo! editorializa respetando las posiciones de los católicos y rechazando las tradicionales posiciones anticlericales del movimiento comunista.

Mucha agua ha pasado bajo el puente desde que el italiano comunista escribiese del fin de las burguesías y el capitalismo. Además, recordemos que durante buena parte del siglo XX estaba de moda entre los intelectuales, artistas y otros ser identificados como antiburgueses. Gramsci fue uno de sus francotiradores ideológicos por sus escritos prescriptivos del porqué y el cómo se llega al comunismo. Su condena de la burguesía italiana fue también nítida pero cautelosa porque sabía que no era cuestión de arrasar. No era tonto.

Al respecto, los consabidos consejeros españoles, alemanes y otros comunistas seguramente encuentran incómodo que el mandatario venezolano mencione simplistamente a “la burguesía” como blanco de tiro sobre todo cuando la dizque nueva ley de educación tiene el lúdico propósito de nada menos que eliminar el “estado burgués”, lo que no deja de ser un enfermizo eufemismo ya que, por un lado, refleja un conocimiento irreverente de las ciencias sociales y de la historia de la caída de la URSS y, por otro lado, indica desconocimiento de los postulados teórico-socialistas de la socialdemocracia que en opinión de muchos es el único socialismo que no ha fracasado. Al contrario, se fortalece. Pero empecemos delimitando lo de burguesía.

La burguesía terrateniente y luego capitalista-bancaria, etc. se formó en Europa y el resto del mundo desde la Edad Media, etc. La burguesía media o de clase media la continúan constituyendo los profesionales con poder adquisitivo y de práctica privada o empleados por empresas privadas y por los gobiernos nacional, regional y municipal. La burguesía pobre o proletariado es la población de menos poder adquisitivo y de menor contribución a las arcas del estado. Una política competente hace que este segmento de la población adquiera mayor poder adquisitivo, pero para eso no es necesario dañar lo positivo de las otras dos burguesías que existen y que han costado un mundo de esfuerzo desarrollarlas.
Después de la segunda guerra mundial la experiencia político-social dicta que la mejor forma de administrar las tres burguesías mencionadas es en base a la legalidad parlamentaria y judicial democrática libre donde la burguesía y el proletariado votan por igual representando a todas las tendencias políticas incluyendo las de izquierda. Esto no está aconteciendo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Al contrario, en éstos se está yendo por el sendero oscuro reflejado en el libro Las venas abiertas… que Chávez obsequió al presidente Obama, cuando, dicho sea de paso, debió haberle obsequiado El otro sendero, Los misterios del capital y sobre todo, El misterio del capital de los indios amazónicos, parte I y II, del investigador peruano Hernando de Soto (donde se trata de la informalidad y del apego a la propiedad privada y la empresa de los indígenas amazónicos).
El quid está en que el sistema incluya un equitativo, idóneo y progresivo sistema de pago de impuestos nacionales como ocurre desde hace tiempo en los países donde gobierna la socialdemocracia. Y digo “progresivo” porque el que gana más paga más impuesto y el que gana menos paga menos. Un empresario próspero escandinavo, por ejemplo, en estos momentos paga hasta un setenta por ciento de impuesto sobre sus ganancias empresariales y con el treinta que le queda tiene casa propia y otras cosas. La socialdemocracia de su gobierno le ofrece los mejores resultados de un socialismo bien administrado (con un mínimo de corrupción) o sea cuidado de salud de altísima calidad sostenible, educación de kindergarten al doctorado universitario también de calidad, y una jubilación adecuada. O sea que el setenta por ciento paga por resultados socialistas que deberían ser el modelo de los comunistas doctrinarios, equivocados y desesperados de la Suramérica de hoy.


Chávez y sus cachorros ante la burguesía (I)

Septiembre 6, 2009

Chávez y sus cachorros ante la burguesía (I)
Por Jorge V. Ordenes L.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha dicho públicamente que las ideas comunistas del periodista-activista-comunista italiano Antonio Gramsci (1892-1927) constituyen una base de la “doctrina bolivariana castro-comunista” con la que el mandatario venezolano ha encandilado a una parte de la población venezolana, a Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y al defenestrado Manuel Zelaya. Y ¿quién es Gramsci? Un teorista de izquierda de las primeras décadas de siglo XX que tomó parte activa en la formación del partido comunista italiano el 21 de enero de 1921 en Livorno, y que luego de que los bolcheviques tomaran el poder el 7 de noviembre de 1917 en Rusia, momento en que las noticias llegadas de Moscú permanecían confusas, en un editorial de la edición nacional de Avanti del 24 de noviembre de 1917, que lleva por título “La revolución contra el capital”, Gramsci escribió: “La revolución de los bolcheviques es la revolución contra el Capital de Carlos Marx. El Capital… era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se instaurase una ciudadanía de tipo occidental… si los bolcheviques reniegan algunas afirmaciones del Capital, no reniegan el pensamiento inmanente, vivificador… viven el pensamiento marxista, aquel que no muere nunca… que en Marx se había contaminado de incrustaciones positivistas y naturalistas”.

Gramsci en esta cita reconoce sarcásticamente –con habilidad y vehemencia política de su época– la necesidad de ¡formar burguesías! incluso defendiendo en cierta manera el marxismo teórico aunque también lo ve con “incrustaciones” extrañas. Puro barroco político. La verdad es que lo del italiano es una apología del comunismo y la lucha de clases muy de la época, y una condena de la burguesía europea; algo que ya había enunciado él y docenas de comunistas europeos por lustros. Pero, por favor, no es nada que vaya a impresionar a nadie a comienzos del siglo XXI. La época es otra. La verdad epistemológica es que los postulados de Gramsci son incompatibles con el acontecer político de siglo XXI en cualquier parte del planeta y sobre todo en Iberoamérica. China los ha dejado obsoletos.

Digo incompatibles porque los escritos del italiano son producto de su circunstancia tanto personal como histórica, ambas inadaptables a Suramérica de 2009. La circunstancia personal es conocida por su pobreza, las enfermedades y el encarcelamiento de diez años como opositor de Mussolini (donde escribió sus Anotaciones de presidio). Por otro lado históricamente su izquierdismo se exacerba durante sus años de formación universitaria en Turín, ciudad industrial con alta presencia laboral; y también con la revolución rusa y sus complicaciones; con la segmentación de las izquierdas incluyendo la social democracia que toma por primera vez el poder democráticamente en Suecia en 1920, etc.

Insisto, los postulados comunistas del italiano son incompatibles con los que sean de Chávez porque aquéllos estuvieron forjados cuando nadie podía imaginar por lo menos cinco factores cruciales: (1) que los recursos que percibe la administración de Chávez por las exportaciones de petróleo a nada menos que la meca del capitalismo como es EEUU, jamás los imaginó Gramsci, ni menos imaginó que su seguidor venezolano se adaptase a sus ideas basado en dólares capitalistas de flujo constante. (2) El sistema capitalista con sus burguesías extrajo al mundo de la crisis económica de los 1930 lo que comprobó la falacia de los postulados comunistas incluyendo los de Gramsci que decían que la burguesía capitalista se hundiría por su propio peso. (3) La conclusión de la segunda Guerra mundial permitió la expansión de la zona comunista europea de una manera violenta, totalitaria y de carambola provocando la guerra fría templada por el balance de terror que produjeron las bombas atómicas lanzadas en Japón, aunque los escritos de los comunistas como Gramsci eran cada vez más leídos pero menos practicados hasta la llegada de Castro, los tiranos asiáticos y ahora dizque Hugo Chávez. (4) Los escritos teóricos de los comunistas fueron menos practicados porque otras formas de socialismo como la social democracia tomaron la delantera en cuanto a demostrar que el socialismo mejor administrado política y económicamente sí tenía futuro, y porque la burguesía capitalista se socializó en Europa occidental, Canadá, y las leyes laborales en la mayor parte del mundo encontraron beneficiados por millones, algo que Gramsci hubiese encontrado increíble. (5) Tampoco el italiano imaginó que el comunismo de la URSS (ponderado al comienzo por él) pasaría a la historia con mucha pena de muerte y poca gloria entre otras razones por sus deficiencias y corrupción.

Chávez y sus cachorros desconocen estos factores lo que se refleja en la aberrante ley de educación pasada por el Congreso venezolano el 23 de agosto de 2009.


La ambición enceguece más que el poder

Agosto 30, 2009

La ambición enceguece más que el poder
Por Jorge V. Ordenes L.
Creer e incluso afirmar que Bolivia históricamente se desvive atrasada por razones de mediterraneidad, falta de organización, ausencia de inversiones y angurria de los relativamente pocos nacionales que hicieron fortuna con la minería y/o la política es engañarse o, en el mejor de los casos, es ignorar una realidad que por lo vergonzosa casi siempre se le ha querido dar otros apelativos e incluso otras interpretaciones. La razón clave por la que Bolivia, o Estado plurinacional como se la está apodando por el momento, es el país más atrasado de Suramérica es la ambición desmedida, irracional y artera que busca sin escatimar medios ¡DINERO! sobre todo ¡DIVISAS! para bolsillos personales. Se buscó y se busca el poder político por cualquier vía incluyendo la ilegal para conseguir ¡dinero! Y si la legalidad estorba entonces se cambia la legalidad existente incluso radicalmente como ha ocurrido, por ejemplo, con la imposición ilegal, arbitraria y antidemocrática de la espuria constitución de Oruro. La actitud llamemos práctica de lograr dinero a como dé lugar es más fuerte y contundente que la necesidad de llegar al poder político. O expresado de otra forma, se busca, se miente, se delinque e incluso se mata por dinero más que por figurar en la historia como ente de poder que haya velado por los intereses del país.

Desde hace décadas que los intereses de la mayoría de los bolivianos se han visto negativamente afectados por la funesta pereza que amamanta la ambición desmedida de los presupuestívoros que han conseguido un puesto o “ítem” público a punta de nepotismo, amistad, lisonja, promesa, alteración y hasta falsificación de credenciales, mimetismo y desde luego persistencia. Me refiero a percibir dinero ilícito sin trabajar como se debería en un puesto público donde se llega no por el sueldo sino por la posibilidad de recibir coimas. Desde hace tiempo que la mal educada idiosincrasia practicista, ante la increíble capacidad de aguante de muchos bolivianos de toda clase social, busca en y con el dinero de soborno satisfacer su ambición personal de ganar exprimiendo a una clase media frustrada y empobrecida, al extranjero que quiera invertir e incluso permanecer en el país, y desde luego al desvalido.

Se trata de un practicismo de pereza, ambición y vanidad sociológicamente enfermizos donde los ideales de hacer Bolivia son ajenos al casino político. Son parte de aglomeraciones de torres de marfil que sólo tiene el YO y el AHORA como altar de boato y ritual. Y lo peor es que hoy las mentes extranjeras que pueblan las ONGs que han marcado el curso intelectual del actual Órgano Ejecutivo del Gobierno, y los nacionales formados o quizá deformados por esas mentes extranjeras, es obvio que desconocen, o si conocen descartan, la realidad temperamental y la idiosincrasia nacionales que refiero. Digo nacionales y no regionales ni menos tribales porque entre los elementos comunes a casi todos los bolivianos está la maldita tendencia a buscar puesto estatal para derivar tajada monetaria.

El mal ha llegado históricamente a impedir el avance de proyectos de entidades privadas extranjeras que por no aceptar el pago de coima a funcionarios públicos bolivianos han dejado de invertir. Y esto repetidas veces al punto de que en buena medida somos el país o Estado pluri lo que sea que más persupuestívoros hemos probado tener porque somos los más atrasados. Silogísticamente no puede razonarse de otra manera donde razonar es intrincado. Hace unos años un periodista preguntó a un alcalde en ejercicio si sus empleados estaban obligados a aportar por planilla al partido y él respondió que sí, y que por eso les permitía “robar un poco”; lo que viene a ser una muestra del descalabro moral que refiero. Desde luego que no “se hace obra en Bolivia” y después “se roba”. Es obvio que primero se roba y después cualquier cosa. Otro ejemplo es la enseñanza universitaria estatal boliviana donde hay enseñantes que cobran por aumentar las calificaciones o notas de malos estudiantes. Ni hablar de los trámites nacionales como el de “en provisión nacional” donde los esperados papeles, tan necesarios a recién graduados que a menudo pierden posibilidades de empleo porque las autoridades centralizadas de La Paz retardan el trámite por meses al punto invitar el soborno para proceder ¡increíble!

La ambición de dinero fácil hace que bolivianos profesional y moralmente capacitados nunca lleguen al, ni sean convocados para, ejercer el poder porque para los que tradicionalmente han ejercido el poder son ciudadanos de otro planeta. Se trata del gran y nefasto círculo vicioso que encierra el verdadero problema que impide el progreso de los llamados movimientos sociales y de todos los bolivianos. ¿Problema político-económico-social? No, se trata de un inmenso problema ético-formativo que tiene que ver con ideales de los que Bolivia siempre y sobre todo hoy ¡carece! El verdadero CAMBIO se dará cuando lo planteemos para derrotarlo.


De bandazo en bandazo

Junio 3, 2009

De bandazo en bandazo
Por Jorge V. Ordenes L.
No es justo ni menos merecido que después de los bandazos neoliberales de varios lustros tengamos que afrontar ahora en Iberoamérica y sobre todo en Bolivia los bandazos de las izquierdas que se perfilan como más costosos, dolorosos y ansiosos de eternizarse. Ni hablar de la pérdida de recursos y de tiempo que ambos bandazos van costando y han de costar. Si los desatinos neoliberales se debieron al precipitado fin de la guerra fría, al apuro, a la angurria, al desacato, a la corrupción y a la deficiente interpretación de los mercados siempre complejos e imperfectos; los bandazos del socialismo siglo XXI se van confeccionando como enceguecidos por el afán de revanchas de todo tipo y laya; y por su cometido destructivo de toda oposición que se le oponga o sitúe, por historia, idiosincrasia o mala suerte, en su camino. La práctica del desacato para este socialismo es abierta, desafiante, desaforada, incompetentemente solapada y por lo tanto desatinada por lo dictatorial.

Si bien el neoliberalismo a la boliviana descuidó imperdonablemente sentar las bases sólidas de la eliminación de la empleomanía política; de la fiscalización opaca y permanente; de la concesión sospechosa de propuestas y licitaciones; de la construcción caminera masiva; del mejor cuidado médico y educativo para los millones de marginados, etc.; bases que entre otros beneficios hubieran dado empleo a miles de bolivianos que, por falta de éste, engrosaron paulatinamente las huestes del Chapare, entre otras (que al poco tiempo “sacaron ojos” cual cuervos domesticados). Ese neoliberalismo, decía, por lo menos se abstuvo de regionalizar el país; de enfrentarlo masivamente consigo mismo y en varios frentes incluyendo el constitucional; de destruir buena parte de la capacidad de exportación sobre todo del Oriente del país; de echar por la borda la posibilidad de negociar renovados términos de comercio y otros con EEUU, la DEA, las “nacionalizadas”, etc.; y de buscar pleito con países que no comparten el ímpetu socialista-populista de los “duros” del Poder Ejecutivo, u Órgano Ejecutivo (OE) mejor dicho.

Si bien el neoliberalismo se descuidó o no pudo erradicar su injustificable inacción por razones que los historiadores seguramente iluminarán, el socialismo populista del OE, con respecto a la confiscación y reparto de tierras, por ejemplo, tiene por meta, según lo hacen saber conspicuamente, seguir los pasos del régimen actual venezolano pese a que, como decía la BBC de Londres esta semana, “hace cinco años que se viene repartiendo tierras confiscadas en Venezuela pero hasta la fecha éstas producen poco o no producen por falta de maquinaria e insumos pero eso sí, el millón de beneficiarios mayormente votan fielmente por el actual presidente de Venezuela”… porque la idea de ser dueño es mucho más fuerte que la necesidad de producir. Y eso que hasta la fecha ¡ninguno de ellos ha recibido título de propiedad! Lo que indica que al régimen socialista interesa cruelmente el voto por sobre todas las cosas. El bienestar de los supuestos beneficiarios es cuestión secundaria. Si esto no es un bandazo venezolano por demás de inmerecido, lo que menos debería hacer el OE de Bolivia ¡es evitarlo! Y aquí precisamente radica la debilidad del sistema que emula el OE.

Y es que al pobre y desvalido hay que enseñarle a dejar de ser pobre y desvalido para evitar que el bandazo le dé como hasta ahora, lo que es tarea de años de sociólogos y economistas, no tanto de políticos y menos del politicastros inmediatistas, aunque éstos tienen o deberían tener, por lo menos de vez en cuando, la obligación de sentar las bases sostenibles, jurídicas y culturales, que conduzcan a la erradicación de la mentalidad de pobreza que es la que más agrava la injusticia del bandazo que refiero. No es cuestión de alfabetizar y dar bonos en dinero solamente. La verdad es que extraer al pobre de las garras de la apatía y el conformismo que por desgracia caracteriza la pobreza de la mayoría de los bolivianos es tarea de toda la sociedad.

La realidad de los bandazos que siguen golpeando a la colectividad iberoamericana, ya sea como resultado de los fracasos de las ideas civiles de sustitución de importaciones y del desarrollismo “del centro y la periferia” de los años 1960; de los endeudamientos descarriados de los años 1970; de los atropellos de las dictaduras militares de los 1970 y 1980; y del neoliberalismo timorato de la primera mitad de los 1990; o como resultado de las ocurrencias ideológicas del socialismo siglo XXI basadas en el estatismo de todo tipo como fuente de poder político arbitrario y destructor; ambos sistemas han demostrado y continúan demostrando una insaciable incompetencia para erradicar los duros bandazos que históricamente han golpeado. Y esto porque nadie, en el caso Bolivia, ha pensado política y honestamente en los intereses de las mayorías desvalidas. El poder enceguece, sin duda, pero la falta de poder enceguece aún más. www.jvordenes.wordpress.com


Hacia el despeñadero

Mayo 28, 2009

Hacia el despeñadero
Por Jorge V. Ordenes L.
La unidad de Bolivia marcha al despeñadero cuando hay dos celebraciones de mayo en Chuquisaca; cuando con premeditación, alevosía y ventaja se intenta intimidar a los senadores en la Plaza Murillo de La Paz; cuando se elimina a los legalmente posesionados representantes del Poder Judicial; y cuando se quiere hacer declarar a autoridades electas sin que los mandamientos vengan de este Poder.

El Poder Ejecutivo, Órgano Ejecutivo (OE) mejor dicho, sobre todo sus entes duros, por alguna razón no quiere darse cuenta de que está despedazando el país, a esos entes como entidad, e incluso se están despedazando como seres humanos. Al país despedazan al intentar “gobernar” una parte de la población, sobre todo a los disidentes, por medio de decretos dictatoriales proclamando un tipo de “democracia” que ellos han inventado y que es una verdadera oligarquía basada en elecciones cuestionadas, en una constitución cuya ratificación electoral también está cuestionada, en los fondos del Tesoro General de la Nación y en las decisiones de los “duros” que no creo que incluyan a Su Excelencia (S.E.), por lo menos no parece.

Al Gobierno despedazan al hacer que éste asuma las responsabilidades claves del Poder Legislativo y del Poder Judicial lo que es mucho trabajo para hacerlo medianamente bien. Y se despedazan como individuos porque la angurria de poder y de otras cosas está descarriada, lo que impide que cualquier ser humano que sea víctima de semejantes presiones resulte mentalmente ileso a mediano plazo. Estos factores por desgracia auguran un camino lento pero seguro al despeñadero económico y social de Bolivia (que ya está emocionalmente dividida) que afectará negativamente a sus gobernantes de ahora y del futuro. Esto porque desandar buena parte de lo andado ha de tomar décadas, si es que se empieza hoy.

Todos sabemos que la economía está debilitándose porque: el ATPDEA que teníamos con EEUU no ha sido sustituido con éxito ni mucho menos; las remesas del exterior han disminuido sustancialmente; la maquinaria de perforación traída de Venezuela no sirve porque está en desuso y no cuenta con la tubería para hacer un orificio de cinco kilómetros tras gas natural; los conflictos de ropa y vehículos usados no han sido superados; los mineros de Porco y de otros centros, más los trabajadores en textiles, están inquietos; el Oriente de Bolivia, el sur y el norte están siendo abierta y arteramente socavados como motores de las exportaciones bolivianas; los subsidios Juancito Pinto, Dignidad y J. Azurduy son aciertos sociales pero trivialidades económicas en cuanto a la demanda agregada. Y todos sabemos que la informalidad, o sea el contrabando y el narcotráfico están haciendo, con toda probabilidad, que las reservas del Banco Central no disminuyan a un ritmo mayor. Pero cuanto si éstas comiencen a disminuir sustancialmente, la demanda de dólares aumentaría pese a los inefectivos controles de salida y a los dólares del narcotráfico, y el tipo de cambio del dólar subiría hasta rayar diez bolivianos por dólar o más, y la crisis se agudizaría. Todo por no prevenir en vez de curar lo que habrá de ser un problema de marca mayor. También sabemos que una esperanza es que las compañías petroleras y gasíferas, dizque nacionalizadas y pese a las poses y aspavientos oficiales, continúen trabajando de modo que los combustibles no escaseen. En esto último el OE ha sido menos descuidado porque vaticinó que YPFB tardaría en organizarse y producir a la altura de algunos de sus antecedentes históricos. La verdad es que ideas usadas y caducas, como las de la ex URSS y Cuba, no aumentarán el empleo que Bolivia desesperadamente necesita. ¡Andamos por el cincuenta por ciento de desempleo y subempleo!

El postulado de que “el fin justifica los medios” es un eufemismo, o sea un método suave de postulación pero duro e irreflexivo en su realización. O sea que en política este postulado es antidemocrático e ilegal, claro, en un sistema de legalidad que se respete. Con todo, lo débil de este eufemismo en el caso actual político boliviano es que los fines del OE cambian porque cambian las circunstancias, las ideas, los hombres y las mujeres; y los medios para llegar a esos fines también deberían cambiar porque si no cambian se tiene la debacle que vive Bolivia donde sólo la violencia y el decretazo se están utilizando cada vez más como medios para dizque alcanzar fines que algunos de nosotros creemos que mejor se alcanzarían por métodos más reflexivos y menos ilegales. Despedazar es fácil.

Si el fin es hacer una Bolivia enferma como Cuba, descartar, doblegar y/o silenciar en forma violenta y hasta homicida, sin detención, juicio y sentencia a los que se oponen, son también formas de terror entre bolivianos muchos de los cuales buscan expresar su desacuerdo con llevar al país al despeñadero político-social, y tal vez histórico. Entiéndase, la justicia social no puede ir por despeñadero alguno, ni menos por el de la confrontación. www.jvordenes.wordpress.com