Socialismo de casino

Agosto 14, 2009

Socialismo de casino
Por Jorge V. Ordenes L.
El socialismo que practican los duros del Órgano Ejecutivo (ÓE) no tiene pies ni cabeza porque lo socializado o nacionalizado (en jerga idiomática del momento) funciona a medias o no funciona, y lo no nacionalizado que tiene que ver con lo privado o semiprivado, o lo que se mantiene privado a duras penas como la industria costurera de El Alto, algo de la minería del Occidente del país y el agro del Oriente, entre otros, de alguna manera o a como dé lugar tienen que arrimarse o simpatizar con el ÓE por necesidad de sobrevivencia porque de lo contrario existe y hasta cunde el temor de que puede ser entorpecida, intervenida e incluso nacionalizada. Estos entes también están jugando al socialismo de casino en parte porque no les queda otra. La diferencia es que éstos juegan a la ruleta pasiva como única salida, en tanto que aquéllos juegan a la ruleta activa porque la han inventado y la siguen practicando. En río revuelto el que más o el que menos quiere ser pescador. Y pescar es un azar legendario, y los “pescados” somos los más sobre todo los compañeros de los movimientos sociales que hasta ahora esperan las tajadas que les corresponde del mentado proceso de “cambio” sin importar mucho cómo se logren. Bolivia es Bolivia.

Lo del Gobierno es un seudosocialismo lúdico sin precedentes donde el ¨cambio¨ hasta ahora no se sabe hacia dónde se pensó dirigirlo, lo que ahora vemos fue una jugada que no se podía enunciar porque hubiera sido como anunciar resultados de que quién gana y quien pierde en un casino lo que es imposible porque no hay socialismo ni ningún “ismo” que funcione y dé resultados positivos ¡al azar! Requiere mucho trabajo técnico, educación y docenas de atributos adicionales hacer producir a una sociedad dividida de modo que con el tiempo conviva mejor. Al azar y con ruleta socio-política de pose y logomaquia las cosas se tornan imposibles, según lo vemos en Bolivia o lo que queda de ella.

E insisto en lo de socialismo de casino porque (a) el ÓE ha intentado afianzar ese socialismo en la aritmética de votos electorales de raquítica validez moral lo que viene a ser probadamente azaroso e inconducente dado que (b) todo el mundo se ha enterado e incluso se mostró dispuesto a probarlo; por otro lado (c) veremos si las lealtades forzadas perduran, lo que tampoco se puede predecir con un razonable grado de certidumbre, y (d) el dinero venezolano no llega como se prometió, ni tampoco el comercio con la UNASUR ha repuntado ni mucho menos lo que también ha sido un lance de posibilidades azarosas.

Socialistas internacionales que en su momento asesoraron ideológica y emotivamente al Gobierno actual de Bolivia comparten esta crítica. Ellos conocen empíricamente de cerca las torpezas auto suicidas del terreno minado que constituye un socialismo mal concebido, mal hecho y peor llevado como el boliviano de los últimos años, tan mentado como forma de llegar, me imagino que tarde o temprano, al ¨cambio¨. Las mismas razones y fuerzas que impidieron el avance de la Revolución de 1952, la democracia después de 1982 y el neoliberalismo laten hoy más que nunca lo que, por más increíble que parezca, últimamente han sido exacerbadas por obra y desgracia de ignorar dónde se está antropológicamente, lo que siempre impedirá que se llegue a donde se quiera ir. Lo estamos viviendo. ¿Y dónde estamos antropológicamente?

Más de la mitad de la población de Bolivia, y no me refiero solamente a los pueblos originarios, es muy pobre sobre todo en cuanto a ser capaz de asimilar la complejidad e incluso tortuosidad del socialismo de casino que practican los duros del ÓE. Esto en detrimento histórico no solamente de los pobres crédulos, sino en perjuicio también histórico de ellos mismos, los duros, lo que no solamente es inverosímil sino injustificable desde el punto ideológico, ni hablar desde el punto de vista de la lógica elemental. Lo comprueban el fracaso de las nacionalizaciones, los bonos de ancianos y menores (cuando no hay mejor bono que el empleo remunerado bien y a tiempo de los hijos y padres de éstos); la destrucción de la legalidad y las garantías constitucionales; la inquina contra la iglesia católica; el aumento en la producción de cocaína y su comercio; lo mal hecho por la Cancillería en torno al río Silala, hazme reír de los chilenos; los innecesarios entre dichos y peleas con EEUU y Perú; lo de dientes para afuera del prometido comercio dizque con Venezuela donde, para viajar, lo bolivianos necesitamos que cumplir más requisitos que para viajar a EEUU o Europa.

Si esto cambia en diciembre o cuando se lleve a cabo la anunciada y controversial elección presidencial será sólo aparentemente porque el socialismo de casino se está probando adictivo ya que está invadiendo las fuerzas que a punta de codazos y desaciertos parece que buscan organizarse e incluso posicionarse para hacer frente a Su Excelencia y compañía en las elecciones de diciembre… si es que se llevan a cabo con registro biométrico y todo.


Sembrando derechas

Diciembre 5, 2008

Sembrando derechas
Por Jorge V. Ordenes L.
Los gobiernos de extrema o casi extrema izquierda históricamente se han caracterizado por regir dictatorial y sangrientamente a menudo en nombre de un concepto equivocado de democracia que se afianza en cualquier cosa menos en la representatividad y en el consenso de la mayoría de la población respetando la Constitución vigente y las leyes, sobre todo en el caso de Bolivia del último año. Por la fuerza de la sinrazón, quitar al que tiene para distribuir mal y hasta delictivamente al que no tiene es sembrar lloviznas para cosechar tempestades.

Jamás será democrática una elección o referendo donde el decretismo, el desacato y la delincuencia se disfracen de legalismos porque lo único que hacen es gestar una cada vez más virulenta capacidad de reacción de las derechas políticas de Bolivia y del continente. Con el tiempo ¡ojo! éstas tendrán suficiente “arrastre de votos” para asegurar que las ideologías de izquierda pasen a los museos y a los anaqueles de bibliotecas, y por tiempo indefinido.

¿Dónde quedan la legalidad y los que deben vigilarla ante el creciente narcotráfico, contrabando y delincuencia? Acaso éstos más las escaseces premeditadas y regionales no son motivo de reacción justa de parte de autoridades como la Iglesia Católica? Qué de la crisis financiera internacional que ha hecho que el ministro encargado haga de avestruz, cabeza en tierra, y hable de que Bolivia está “blindada”, cuando la verdad es que no solamente está desprotegida sino que será de los países desvalidos que más sufran porque el rubro exportaciones caerá en el vacío y sin posibilidades de recuperarse ¡del altísimo desempleo y el descenso de productividad!

Tan categórica será la reacción ante los desaciertos actuales de las izquierdas, sobre todo de la boliviana, que las derechas se organizarán y triunfarán con más vigor y determinación que nunca, lo que a lo mejor tampoco es deseable ni haga bien al país. Ojalá que éstas no encuentren el justificativo, e incluso el comodín, de “movimientos sociales” realineados para gobernar a su manera que por tradición boliviana, reforzada por las izquierdas descarriadas de hogaño, postergue aún más la realización del desarrollo que desesperadamente necesita Bolivia. Si la inquina de las derechas ha de ser tan polarizada como la inquina de las izquierdas actuales, la mayoría de los bolivianos quedaremos en las mismas y el país no avanzará un adarme. Pero el tiempo transcurrirá y nosotros permaneceremos en el lodo del atraso y del ridículo nacional e internacional.

Mientras el Gobierno continúe intentando validar a empujones ilegalidades como la espuria constitución de Oruro, las detenciones arbitrarias de ciudadanos electos como el prefecto de Pando, y otros, será difícil que lo espurio sea acatado seriamente incluso si el Gobierno proclama su “aprobación” que también habrá de ser espuria. Es decir, votar por el “no” en diciembre no solamente es votar contra lo espurio, sino votar contra lo ilegal y anticonstitucional, contra lo dictatorialmente forcejeado hasta el cansancio. Y es precisamente ese forcejeo el que hoy nutre el pensamiento y la militancia de las derechas que lo único que tienen que hacer es esperar que el izquierdismo boliviano se desgaste hasta el punto de hacerles el camino cuesta abajo y expedito.

A lo que voy es que el Gobierno actual todavía está a tiempo de intentar avenirse con todas las regiones del país incluyendo Pando al que ha maltratado por pequeño y para asustar a los otros departamentos, y lo ha logrado en alguna medida pero no en toda ni mucho menos. Los actos atrabiliarios de algunos ministros han sido la mejor publicidad para votar por el no en el referendo ilegal que se avecina. Y eso también anima a cualquier oposición sea ésta nacional, departamental, provincial, local, e incluso de barrio. Descartar estos borbotones políticos es estulto. Desandar lo andado sobre todo para demostrar menos mala voluntad es menos procaz en este momento.

Desavenirse con las fuerzas opositoras, sean éstas regionales (o políticas a la antigua porque hasta la fecha no hay otras), es un error de marca mayor porque sin la participación de ellas jamás se podrá gobernar en paz, legal y, peor, productivamente. O sea que no se podrá gobernar democráticamente con la representatividad y, repito, el consenso que el concepto democracia debe conllevar sobre todo si se busca persuadir a la gente que se gobierna en nombre de la mayoría, lo que en estos momentos en Bolivia ni se cree ni, por desgracia, se espera.

Y esa creciente percepción es la que el Gobierno debe reinterpretar en el sentido de darse cuenta de que el vigor inclaudicable de la oposición de casi la mitad de la población de Bolivia mide sobre todo su falta de habilidad para gobernar en consenso. Medida que debería determinar la manera de llegar a entendimientos políticos que más tienen que ver con sacar al país del estancamiento. Sólo aprendiendo a gobernar en consenso se sabrá lo que es obedecer también en consenso.


El CONALDE debe presentar una oposición política

Agosto 30, 2008

El CONALDE debe presentar una oposición política
Por Jorge V. Ordenes L.
Está bien reclamar al Gobierno central la devolución del IDH y la retracción de la espuria constitución de Oruro, y está bien oponerse a la socialización dictatorial y alocada del país; pero está mal no presentar una alternativa política nacional cuando sólo este Gobierno izquierdista la tiene y está ganando terreno político porque no hay alternativa organizada, sostenida y envolvente, y todos lo sabemos. O sea que no hay oposición política sólida dirigida a todo el país incluyendo los movimientos sociales que hasta ahora han apoyado y todavía sostienen los desatinos del Poder Ejecutivo y sus seguidores que con promesas y dádivas, sean éstas puestos o “ítemes” gubernamentales u otros enjuagues y componendas financiadas con dinero del pueblo de Venezuela sin que éste se manifieste al respecto, han desembarcado en una prepotencia fratricida que urge retar políticamente porque no hay otra forma civilizada que el mundo vea, escuche, lea y se manifieste incluyendo entes como la OEA.

El propósito es que El Consejo Nacional Democrático (CONALDE), más Chuquisaca y buena parte de Cochabamba y ojalá la ciudad de La Paz, como alternativa política nacional única, bregue por quitar votos a los socialistoides del Gobierno, y por generar nueva riqueza en vez de repartir la poca existente que no sea a través de impuestos. El Gobierno central y los gobiernos regionales trabajando en concierto e incluso en competencia con la empresa privada (a los tres haría bien) debe ser la fórmula que ofrezca el CONALDE. Muchos lo apoyaríamos.

Lo malo es que el tiempo apremia y la informalidad repleta de ilegalidades antidemocráticas de este Gobierno tiene que combatirse enarbolando el beneficio de la legalidad. Todo y todos iguales ante la ley en pos de la vertebración de Bolivia como fuente mayor de empleo a corto plazo sobre todo en las regiones más pobres de quechuas, aymaras y desde luego otros que constituyen mayoría.

Algunos de nosotros creemos que declarar la federalización de cada uno de los departamentos de la Media Luna, Chuquisaca y Cochabamba, sin que La Paz, Oruro y Potosí sopesen y comprendan los beneficios de ella y también la acepten, es inviable por lo costosa. Si ahora la gente no comprende lo que se entiende por federalización de los departamentos bolivianos, imaginemos la confusión si a ello se añade la oposición intransigente y hasta ciega del Gobierno central que, dicho sea de paso, de ninguna manera representa todo el Occidente de Bolivia. El Gobierno tiene sitiada a la ciudad de La Paz donde cada día aumenta el vejamen contra la gente de raza menos morena, ni qué decir la blanca. En este momento no hay ley ni menos Constitución que proteja el improperio racial que prolifera y se nota poco porque no es un bloqueo ni griterío. Se trata de una venganza premeditada y artera. El abuso rural que tiene rodeada a la ciudad de Sucre no ha escuchado mensaje político alguno que no sea el del grupo de gobierno. Repito, sólo el CONALDE está llamado, por la urgencia de cambio hacia la legalidad y la verdadera democracia, y la historia, a dar la alternativa política.

La federalización de los departamentos es tal vez la única salida, pero por favor, expliquemos dentro de un programa de oposición política orgánico qué queremos decir con departamento federal, y qué beneficios a corto plazo trae. Por ejemplo ¿tendrá el departamento federalizado su propio presupuesto independiente del presupuesto general de la nación? Si tal es el caso, ¿qué proporción de los impuestos federalizados se dará al Gobierno central y para qué? Quién supervisa qué y quién fiscaliza y hasta dónde. En este momento hay que proponerlo como plataforma política en la que se muestre el beneficio que se ofrece a los pueblos de todo el país. Urge hacer entender que el CONALDE propone el cambio que vaya del poco respeto histórico a la Constitución y las leyes, al respeto abierto al escrutinio contable y jurídico basado en la Constitución vigente… hasta que las aguas se calmen y se llame a una nueva Asamblea Constituyente después de 2010.

Puede ser que un departamento federalizado tenga su propia policía pero ¿habrá que deshacerse de la policía nacional? No creo. Habrá que tenerla porque el narcotráfico y en general la delincuencia no respetan lindes departamentales ni mucho menos. Necesariamente las leyes departamentales habrán de variar de un departamento al otro. Por ejemplo, Tarija, que produce gas natural, ¿tendrá el consumidor por garrafa que pagar el mismo impuesto que el consumidor de Pando? Por supuesto que no, y el Gobierno central habrá de recibir algo de ese impuesto pero desde luego no tanto como ahora. Peor aún es el contrabando y la resultante informalidad que en Bolivia se han convertido en cabecera de la economía y pasto fértil de autoridades o parientes de ellas desde hace décadas, y no creo que esto cambie de la noche a la mañana. Una pregunta: ¿cómo se federaliza la informalidad? jvordenes.worldpress.com


Todavía intentan imponer

Agosto 16, 2008

Todavía intentan imponer
Por Jorge V. Ordenes L.
En castellano del diccionario “negociar” significa tratar asuntos públicos procurando su mejor logro. O sea que no se puede llevar adelante ninguna negociación, ni siquiera se debe convocarla, cuando se acude a la mesa con el rancio afán de “imponer” como lo acaba de hacer nuevamente S.E. y sus secretarios ante los prefectos departamentales y/o sus autorizados representantes sobre todo después de que el Gobierno hizo escarnio de la moralidad, las leyes y la institucionalidad con el Referendo Revocatorio que lo único que ha conseguido es confirmar lo que todos sabíamos, que Bolivia está profundamente dividida políticamente; y que ante semejante polarización lo más sensato y hasta civilizado es convocar al diálogo, o sea a la negociación. Pero negociar es una cosa, e insistir nuevamente en procurar imponerse es otra muy distinta, repetitiva, baladí y costosa. Es simplemente incomprensible volver a convocar una reunión sin la intención de alterar lo que impidió el éxito de las “negociaciones” anteriores, o sea sin modificar la espuria constitución de Oruro, y sin restituir por lo menos una parte negociada del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

La cuestión palpitante es cómo hacer entender a S.E. y sus turiferarios que el verbo “negociar” es, o debería ser, edificante; y que el verbo “imponer” significa imputar o atribuir a otro una cosa que éste no acepta libremente. “Imponer” en este caso denota vigencia de dictadura, y connota ¡ojo! el deseo de S.E. de que a través de la espuria constitución de Oruro se llegue a la dictadura de los “movimientos sociales” del Occidente del país con él a la cabeza… que dicho sea de paso habría de ser reelecto dizque por “designio constitucional”, lo que es completamente inaceptable, y ahí está la madre del cordero. ¿Por qué no entienden S.E. y compañía que su intransigencia y tozudez los llevará a la pérdida del poder? Algunos de nosotros creemos que lo entienden perfectamente pero que se ven imposibilitados de cambiar de ruta como resultado de mal cálculo político que hicieron a un comienzo. Hoy se los ve metidos en una camisa de fuerza de la que no pueden zafarse porque parecen haber perdido la llave, lo que no solamente es increíble sino jocoso.

El problema es que S.E. ha prometido tanto a las docenas de líderes de los “movimientos sociales” occidentales que ahora no sabe cómo retractarse. En otras palabras, no sabe cómo decir a esas bases que como líder más impulsivo que práctico prometió mucho ignorando cuán grande y variada era Bolivia, y cuán irrelevante era el trajín político de antaño poblado de partidos políticos desgastados e intrascendentes. Aquí desde luego fallaron los teóricos extranjeros de las ONGs que simplemente no abrieron los ojos, menos la mente, ante el impetuoso regionalismo de los variados componentes de la Media Luna, más Chuquisaca y Cochabamba, que cansados del centralismo también desgastado, paralizante y corrupto, han reaccionado políticamente con un pregón popular de autonomismo que ningún intelectual que nutrió la mente de los gobernantes de hoy supo medir ni menos sopesar. Creyeron que sólo el pregón andino de los quinientos años era suficiente para arrasar. Pero descuidaron tomar en cuenta el ímpetu democrático de los inmensos movimientos sociales que han votado contundentemente por el verdadero cambio que debe darse en Bolivia empezando con el reconocimiento de las autonomías departamentales y, por favor. ¡no otras!

Todo esto torna cada vez más increíble el hecho de que las ONGs y sus pupilos nacionales no tengan un plan político alternativo que les permita dialogar con los movimientos sociales que hegemonizan de modo que puedan explicar que “negociar” a esta altura de las cosas significa “ceder”. Ceder en cuanto a convocar nuevamente a la Asamblea Constituyente para que esta vez trabaje en serio y competentemente en la preparación de una Constitución que sea aceptable a todas las regiones del país. Y ceder en cuanto a decir que no tienen nada de malo restituir las remesas de IDH en tanto se tenga los fondos para garantizar el Bono Dignidad, lo que es posible sin mucha alharaca y sin tanto temor a antagonizar al Presidente de Venezuela o algún otro. También habría que explicar la necesidad de descentralizar los Poderes del Estado de modo que las autonomías departamentales sientan la presencia de cada uno de éstos con plenos poderes en sus capitales. No menos importante es el voto de los bolivianos en cuanto a que Sucre aloje los elementos centrales de los tres poderes del Estado.

Los intelectuales del Gobierno central de una vez por todas deben situar la mula antes del carro en el sentido de practicar la improvisación para diseñar un plan alternativo de diálogo fluido y competente primero con sus bases (que entre otras les sirva de aprendizaje) para luego llevar esos resultados a una verdadera negociación con el país que hoy está más que cansado con los intentos de imposición del Gobierno. jvordenes.worpress.com


El significado de los rumores

Noviembre 1, 2007

El significado de los rumores
Por <Jorge V. Ordenes L.
Los rumores que se cernieron antes del 7 de agosto en torno a la parada militar y el desfile tuvieron como pulpa la posible violencia entre regiones, los enfrentamientos, el caos, la insensatez, la escasez, y la estupidez. Incluso se llegó a rumorear un final de la integridad de Bolivia donde extranjeros arribados de Cuba, Venezuela y sus anfitriones bolivianos, y la mayoría del país, iban a trenzarse. “Para qué más van llegar aviones y más aviones con extranjeros y cajas de misterio a los aeropuertos nacionales” se rumoreaba (y se rumorea).
Desde luego estos rumores añadidos a las docenas que circulan tienen un costo elevado para todos los bolivianos que ojala se mida de alguna manera en la historia del país. Después de todo, el galés Thomas Carlyle dijo en su Historia de la revolución francesa (1837) que la historia no era más que un destile de rumores. Quizá por eso el profesor Herbert S, Klein, en el Prefacio de su Bolivia (1982), diría que “la historia de los pueblos de Bolivia es una de las más complejas y fascinantes de la evolución histórica”.
Pero resulta que ninguno de los vaticinios fatídicos de las últimas semanas y hasta meses se convirtió en realidad lo que por un lado vino a ser una gran cosa, pero por otro es un motivo de reflexión e incluso preocupación en torno al significado de los tales rumores y su origen; y también un motivo de análisis de la gente que los procrea sobre todo por el temor que sembraron (y por desgracia siguen sembrando) en buena parte de la población que viene a ser, insisto, una víctima del más inmerecido estrés que se vino a añadir a los tantos agobios que las colectividades tienen que soportar y procesar física y síquicamente en este momento.
El significado del rumor es intrincado porque nace de circunstancias bullentes y hasta quemantes que en el caso de Bolivia se acuñan en el ambiente de confrontación, confusión e incertidumbre creado por declaraciones imprecisas, conflictivas, confusas, impertinentes y hasta incompetentes de algunos personeros del Poder Ejecutivo que simplemente no deberían estar ahí. Por ejemplo, que uno de ellos diga ¡públicamente! que la soya que exportamos sirve sobre todo para alimentar cerdos es una tontería, entre otras que se oyen en los medios incluso estatales una y otra vez. Esta declaración equivocada hizo que por lo menos un criador de cerdos de los Yungas preguntase por el precio de la referida soya a lo que se le respondió que llamase al Ministerio de Gobierno. Llamó y le dijeron que debía llamar a ¡un médico! Seguramente lo creyeron ¡loco!
El resultado de ese caldo de desatinos más, como digo, la bullente y hasta quemante situación actual de las colectividades bolivianas no solamente da pie al rumor, sino que es un atentado contra la salud del ciudadano; también es una experiencia de la que se aprende poco o nada y por eso es, sobre todo, una colosal pérdida de tiempo. ¿Y a quién se puede achacar culpa de que el Ejecutivo en este momento se comporte como se ve y se oye? Yo creo que se la debe achacar a todos nosotros que hoy estamos pagando el precio de haber tolerado gobernantes por décadas que nunca plantearon la multietnicidad y la pluriculturalidad como retos políticos.
Otro resultado es que ahora estamos pagando el precio oneroso de los hechos que provocan no solamente las percepciones apuradas que en muchos casos dan lugar a los rumores, sino que también provocan alocuciones tan desordenadas como el discurso de su Excelencia el 6 de agosto en Sucre. De este desatino tienen culpa los asesores nacionales y extranjeros que nunca debieron aprobar una entrega tan cansadora en la que la Retórica se vio en apuros, también la paciencia. Fue especial por lo prolongada y lo por esquiva de los problemas candentes como el arribo clandestino de extranjeros, el uso de las reservas del Banco Central en crear empleo, la inflación, el narcotráfico, la falta de inversiones privadas, la fuga de bolivianos, la autonomía departamental, el problema de la tierra, las inundaciones del Oriente, la inseguridad jurídica, la Constituyente y sus ilegalidades, Bolivia y el Mercosur, el proyecto brasilero del río Madera, la capitalidad de la República, las cooperativas, la vertebración caminera seria (y no política), y la incertidumbre y molestia que causa la repetida llegada de extranjeros, insisto, que sin mostrar pasaporte ingresan (cuando a nosotros nos obligan a ceder fotocopia en el aeropuerto). Para viajar a Venezuela nos exigen más que los europeos y estadounidenses lo que es paradójico por lo ridículo, sobre todo si se quiere alcanzar milagrosamente el nivel de vida de ¡de Suiza! Al respecto, con que se salga de colero del desarrollo integral suramericano sería una maravilla. ¡Soñar no cuesta¡ y hablar del sueño tampoco.
Si el setenta y tantos por ciento de los maestros de Bolivia se han aplazado en una prueba de conocimiento docente, imaginemos el resultado “suizo” que podemos lograr si el examen se hace a toda la administración pública. Ojala que esto también sea motivo de rumor.www.eforobolivia.org


La literatura y la pintura en simbiosis intuitiva

Noviembre 1, 2007

La literatura y la pintura en simbiosis intuitiva
Por Jorge V. Ordenes L.
Los humanos nos empeñamos en hacer ciencia, o sea clasificación, delimitación e incluso definición, de todo lo que creemos que observamos, sentimos y hasta consentimos; de lo que aprendemos, pretendemos y hasta añoramos, lo que desde el punto de vista artístico continúa siendo una búsqueda tan justificable y trascendental como cuando Platón postuló la verdadera realidad de los entes abstractos con los universales. Sin embargo, como acota Alfonso Reyes, “el artista viene a ser el caricaturista del dato naturalista por inexistente”. Y de esa inexistencia que viene a ser sinónimo de libre albedrío, los artistas se convierten en siluetistas del instante que observan o, mejor, que intuyen para luego obsequiarle alma estética y contorno. Gestan siluetas de realidad que como signos se amalgaman y hasta se multiplican en el ente receptor o lector de una manera distinta en cada uno, dependiendo de la sensibilidad de éste, de su punto de vista, de su salud y del momento o los momentos en que capta lo inexistente por lo intuido y hasta inventado. Las ideas emergen como jeroglíficos, como abstracciones que comienzan a ponerse de pie, a equilibrarse para entonces galopar y fecundar una o varias musas en las praderas de la inspiración. De allí que se pueda leer un cuadro y se pueda mirar lo escrito luego de leerlo, sobre todo si se está trabajando artísticamente. He ahí la virtud e incluso magia simbiótica del arte.
Del afán aristotélico de clasificar para dizque entender, o sentir “a fondo” mejor dicho, emerge el afán de clasificar el arte en musas que se conocen clásicamente como literatura, pintura, escultura, arquitectura, etcétera y, por extensión, proceder al encasillamiento de la literatura en géneros de poesía, novela, cuento, etc. cuando la literatura y la pintura, y las otras “musas” pertenecen sobre todo al orbe filosófico de la estética y como tales perviven y pervivirán en un gerundio constante que para los efectos de este ejercicio comparativo de pintura y escritura podemos llamar, o nos atrevemos a llamar, un comparando que nos conducirá atados por los mares de Ulises, y nos desembarcará en el puerto del empeño que vital y didácticamente nos motivó a hacer este ejercicio comparativo, por otra parte tan justificable como estimulante, sobre todo desde el punto de vista didascálico.
José Ortega y Gasset en su afamado ensayo La deshumanización del arte se refiere a la música nueva, la nueva pintura, la nueva poesía, el nuevo teatro para decir: “es, en verdad, sorprendente y misteriosa la compacta solidaridad consigo misma que cada época histórica mantiene en todas sus manifestaciones”. O sea que las contorciones rebeldes y cautivantes de la poesía de una época se extienden a otros géneros literarios coetáneos y desde luego a la pintura, y a otras artes, para de una forma u otra perdurar ad vitam aeternam en el atolladero volitivo que garbea en este caso la primera década del siglo XXI.
La revolución de las telecomunicaciones y la consecuente evolución de las preocupaciones, sobre todo como resultado de la transmisión instantánea de la noticia, emboscan cada día más la propensión a la intuición, ésta a menudo aritmética, del humano y sus vicisitudes. El optimismo relampaguea en tanto que el pesimismo anonada pero educa. El artista los bisecta una y mil veces con el bisturí de la expresión en pos del acertijo estético que sólo el misterio acomoda. De todo esto y más, mucho más, vigorizado por el lector de estas líneas, trata este ejercicio de simbiosis de la literatura y la pintura. Ubiquémonos.
Recordemos que el manifiesto futurista de 1909 del italiano Filippo Marinetti cerró las puertas del romanticismo, del realismo, del parnasianismo, del simbolismo y el descendiente de éstos que fue el modernismo, que en su momento en Uruguay se representó con un cisne al que hubo que “retorcer el cuello”. Un resultado del futurismo en literatura fue el formalismo ruso iniciado entre otros por el Círculo Lingüístico de Moscú en 1916, que elevó la teoría literaria a la categoría de ciencia, y que dio comienzo a la obsesión de desmenuzar significados, a estructurarlos hasta conseguir otros significados que con el tiempo alcanzaron el absurdo y la obstinación estructuralista que llevó hasta la obsesión de, por ejemplo, la deconstrucción y reconstrucción atrevida de lo hecho.
Al mismo tiempo se dio paso a la subjetividad, al orbe de la conciencia y de la subconsciencia, a la intuición desbocada que a su vez tornaron el arte en dechados de realismo neoplatónico a manera de vía de los ultraísmos de vanguardia, desbocados, escandalosos, nihilistas y polémicos, desde el creacionismo de Huidobro, el surrealismos de Pablo Neruda, el estridentismo de Maples Arce, el movimiento “de Avance” en Cuba, el nadaísmo de Colombia, los artistas de la calle Florida y la calle Boedo, y muchos más rabiosos descontentos que incluso hoy se adentraban cada vez más en los intersticios de la abstracción tan elocuentemente representados en los trabajos de los pintores bolivianos… y sus lectores por escrito. La simbiosis entre unos y otros tiene al arte como dolor, como medio, como idioma y como horizonte. La aventura es llegar al alma del objeto con el afán de domarlo aun cuando sea por un instante a fin de redimirlo en un rasgo de lienzo, en una frase.
¿Qué es el arte? se preguntaba Benedetto Croce en 1913 para responder sugerentemente “con una broma que no es completamente necia, que el arte es aquello que todos saben lo que es”. En algún momento a cada uno nos ha gustado un cuadro, un escrito, un arpegio, un lo que sea. Eso es el arte. www.eforobolivia.org


Despues de ustedes ¡la ley!

Noviembre 1, 2007

“Después de ustedes ¡la ley!”
Por Jorge V. Ordenes
Cuando en 1911 los allegados revolucionarios de Zapata, Orosco y Huerta preguntaron al presidente electo de México, Francisco Madero, qué pasaría después de la Revolución, el mandatario respondió “después de ustedes, la ley” lo que ofendió a más de uno. En 1913 Madero era asesinado. La añeja verdad es que México, y otras partes del mundo luso-hispano, continúan sufriendo ilegalidades. Yo creo que Madero nunca imaginó que alcanzar la vigencia del sistema constitucional en México y, por extensión, de casi todos los países de América, incluyendo Bolivia, iba a ser tan antropológicamente difícil.
La historia de Bolivia es un dechado de desacatos de envergadura que sería interminable enumerar. Con sólo la represión política inconstitucional que tanto se enraízo en este país llenamos los calendarios. Hoy el empellón político nuevamente emerge con saña. Hay tantas irregularidades contra el derecho de propiedad y contra el cumplimento del contrato, sobre todo el contrato laboral o la ausencia de él, y contra el derecho civil, que espeluznan.
De esos comportamientos irracionales de la gente y por lo tanto de los gobiernos tanto “democráticos” como no democráticos, o sea del desacato sistemático que nace del puesto estatal como botín y de fórmulas cuestionables de retención del poder, de la venta de puestos de rango y otros, de reformas mal hechas, de favoritismos y corrupción blandidos por las ”instituciones” politizadas sin sopesar las competencias profesionales ni la importancia de la antigüedad del empleado y los derechos que éste debería tener a la manera de los países organizados legalmente por no decir civilizados.
De esos comportamientos irracionales nacen las fuerzas de provocación y hasta de intimidación, como esto de la marcha de hueste irregular el día de las FFAA de 2007 en Santa Cruz. Si bien esas FFAA han perdido guerras, las han perdido a causa de las deficiencias del lado civil y su incapacidad de organización y financiamiento. El que la Legión Perdida no entrara en acción en la Guerra del Pacífico se debió sobre todo a la incompetencia de civiles. El “corralito” de Villa Montes también. La historia se repite cuando se ignora sobre todo cuando no se lee libros.
Tradicionalmente por no decir filosóficamente hay dos tipos de leyes: la ley natural o científica, y la ley moral o ética. La primera es inexorable y tiene que cumplirse, como la que obliga moralmente a organizarse para luchar contra los estragos naturales. Las inundaciones que desolaron la zona oriental de Bolivia y otras, en 2006, son un ejemplo. La segunda ley tiene que cumplirse o puede o no en Bolivia en razón sobre todo a las inmensas diferencias culturales, raciales e idiosincráticas entre los indígenas de Occidente, y los blancos, mestizos y originarios del Oriente. La ley moral se subordina a la ley natural porque ésta ha sido hecha por el cosmos, en tanto que aquélla es una concertación entre humanos. Ésta lógicamente está ligada a aquélla como ocurre en la mayoría de las sociedades. Y es precisamente esa ligazón que en la Bolivia multiétnica y pluricultural ¡falla! lo que está comprobado en los cientos de instancias en que orientales y occidentales, ante la indiferencia y hasta pereza de poblaciones urbanas como La Paz, están hoy cada vez más enfrentados ante la premeditada indiferencia del Ejecutivo que al parecer posee su propia agenda de desacatos.
El fracaso de la Asamblea Constituyente y su eminente secuela de recriminaciones y tonterías; la indiferencia con que el Gobierno mira las grandes pérdidas de la agroindustria beniana y cruceña luego de las inundaciones de 2006; la malicia de traer a originarios del Altiplano (porque por iniciativa propia no vendrían) a desfilar el 7 de agosto en Santa Cruz; mirar de palco los asaltos de gente rural a la ciudades de Cochabamba y Tarija; hablar de imponer una Constitución hecha por extranjeros; e importar miles de éstos dizque para curar y otras cosas, etc. son muestras de que las idiosincrasias siguen igual que antes. O peor.
Hay una tercera ley que también se debe respetar. Se trata de la oferta y la demanda interna de productos de primera necesidad incluso de gas natural. El futuro de la oferta de esa importante ley se está descuidando porque el Poder Ejecutivo se regodea en ignorar el rezago que constituye “gobernar” sin resguardar la oferta futura de alimentos y otras cosas. Entre desastres naturales y la incertidumbre que viene causando la ciega politización de la gobernabilidad se viene descuidando cada vez más la millonaria inversión ¡y el trabajo técnico anticipado! que se necesita para empezar a resolver el problema. No se invierte ni se trabaja lo necesario desde hace dos años, lo que hará que los problemas y hasta una crisis se crispen.
Lo que se está haciendo con el agro boliviano es inaudito. Digo esto porque con sólo legislar e implementar leyes se puede aliviar el problema de tenencia de tierras en forma competente y sobre todo pacífica. Pero “el olmo no da peras”, claro. www.eforobolivia.org